martes, 17 de julio de 2018

El deporte intenta reconciliar a la antigua Yugoslavia

Más de veinte años después del final de la guerra, la ciudad bosnia de Mostar sigue siendo una ciudad dividida. De un lado de su puente del siglo XVI, la mayoría de la población es bosniaca (musulmana), en el otro se concentra la minoría bosniocroata (católica). Durante largas épocas de su historia, ambos pueblos vivieron en paz, pero la destrucción del puente por las tropas bosniocroata en 1993 simbolizó la ruptura de la convivencia y una época de enfrentamientos fratricidas entre los pueblos de los Balcanes. En 2004 se reconstruyó el puente, pero el extraño ambiente en Mostar durante la final del Mundial de fútbol, que enfrentó a Francia con Croacia, sugiere que la reconciliación todavía no ha llegado a los Balcanes.
La inesperada serie de victorias de la selección croata en el Mundial de fútbol ha desatado una fiebre patriótica en Croacia, instrumentalizada por hábiles políticos como la presidenta del país, la conservadora Kolinda Grabar-Kitarović. La hasta ahora desconocida dirigente croata se ha ganado la admiración de aficionados de todo el mundo con gestos como acudir a los partidos con la camiseta de su selección, bajar a abrazar a los jugadores al vestuario o celebrar un Consejo de Ministros en el que todos los miembros del gabinete lucían la equipación de Croacia. Algunos tuiteros han rebajado el entusiasmo despertado por la presidenta croata, recordando sus políticas reaccionarias respecto a gitanos y refugiados.
El entusiasmo por las victorias de Croacia en el Mundial no parece haberse extendido al resto de los Balcanes. El recuerdo de las masacres cometidas por ejércitos y grupos paramilitares de diversos pueblos durante las guerras de los noventa parece más fuerte que el de la antigua Yugoslavia, cuando jugadores de diversas procedencias participaban juntos en los campeonatos internacionales. La permanencia de las divisiones fue visible en Mostar durante la final, el pasado domingo. En el lado bosniocroata de la ciudad, la expectación era absoluta horas antes del partido. Los bares estaban forrados con los cuadros rojos y blancos de la selección y coches embanderados recorrían las calles. Durante el partido, los bares estaban repletos y la emoción de ver Croacia a un paso del triunfo se palpaba entre los aficionados, bosnios de nacionalidad pero croatas de corazón.
En el lado bosniaco (término con el que se conoce a la mayoría musulmana de Bosnia-Herzegovina) no parecía que se estuviese jugando ningún partido importante. Las calles estaban tan poco concurridas como cualquier domingo y el sol abrasador de julio golpeaba en silencio las ruinas que todavía quedan desde el asedio de la ciudad en 1992 y 1993. Todo el mundo recuerda el empeño por destruir el rico patrimonio histórico de la ciudad del dirigente bosniocroata Slobodan Praljak, que se suicidó con cianuro cuando el Tribunal de La Haya lo condenó a veinte años de prisión, en 2017.

En algunos bares del lado bosniaco ponen el partido, pero el público parece dividido. Algunos celebran discretamente los goles de Croacia, mientras otros no dudan en festejar los de Francia. Sin embargo, cuando el equipo francés recibe la Copa del Mundo, en los bares del lado bosniaco de Mostar no reina la alegría del aficionado que ha visto su equipo ganar, sino más bien la indiferencia o el alivio del que quería ante todo que perdiese el otro. En los bares bosniocroatas, cada uno asume la derrota como puede. Unos jóvenes visiblemente enfadados tiran los petardos que traían para la celebración y encienden desafiantes unas bengalas. Otras (mujeres, la mayoría) optan por celebrar la hazaña de su equipo, que ha rozado la Copa del Mundo cuando nadie se lo esperaba.
La compleja relación entre deporte y política en los Balcanes también se ha manifestado con la victoria del tenista serbio Novak Djokovic en Wimbledon. En Montenegro, que fue parte de Serbia hasta su independencia en 2006, la afición estaba de parte de Djokovic, al menos en el pueblo costero de Herceg-Novi. La fidelidad a su histórico aliado pareció imponerse a los resquemores derivados de la ruptura de la federación de Serbia y Montenegro, el último episodio del largo proceso de desmembración de la antigua Yugoslavia iniciado en 1991. En el bar de la estación de autobuses de Herceg-Novi, la derrota del mallorquín Rafael Nadal en la semifinal de Wimbledon fue recibida con unánime entusiasmo.
Tanto Djokovic como la selección croata de fútbol han intentado que sus triunfos sirvan para avanzar en la difícil reconciliación entre los pueblos de los Balcanes, en lugar de agravar las divisiones provocadas por una década de guerras y masacres. El tenista serbio apoyó a la selección croata con una foto en su cuenta de Instagram, al que respondió el futbolista Luka Modrić afirmando que los jugadores croatas también son “fan” del serbio. No todas las reacciones fueron tan amigables: el político serbio Vladimir Djukanovic llamó a su compatriota Djokovic “idiota” por apoyar a sus vecinos croatas, abriendo un debate en la redes sociales que mostró las resistencias de muchos a superar las heridas de la guerra.
Sin embargo, la nostalgia de la antigua Yugoslavia, en la que los pueblos de los Balcanes convivieron en paz durante décadas, también sigue presente. No en vano, los periodistas deportivos se divierten imaginando cómo sería hoy una selección yugoslava, con los mejores jugadores de cada república balcánica. Suelen llegar a la conclusión de que formarían un “equipazo”, como tituló el Depor hace poco, un pequeño símbolo de que los pueblos de los Balcanes tendrían mucho que ganar si enterrasen de una vez su doloroso pasado de enfrentamientos fratricidas.

El sevillismo boicoteará la Supercopa en Tánger

A 26 días para la Supercopa de España, en el Sevilla no se ha recibido todavía la confirmación oficial “definitiva” de que el torneo que le enfrentará al Barcelona se vaya a jugar el día 12 y en la ciudad marroquí de Tánger. Hay poca ilusión y el enfado permanece aunque el presidente de la Federación, Luis Rubiales, afirmara hace unos días que José Castro, su homólogo en Nervión, le pidió que “forzara” la fecha y el lugar para no tener que vérselas con los hinchas.
Desde la entidad se mantiene que eso no fue así y aceptarán lo que viene a regañadientes, incluidas 6.000 entradas que, en principio, no creen poder agotar. “Estamos muy enfadados, los aficionados y los profesionales. Creo que no se ha tratado bien al Sevilla y era una final que la afición tenía muy en mente, quería disfrutar de una final... Seguro que no se van a desplazar en señal de enfado y me parece muy lógico. Es un tema que mejor zanjar ya”, dijo el director deportivo Joaquín Caparrós.
El Sevilla incluyó el encuentro en el abono y ahora los socios reclamarán el dinero de ese partido, algo para lo que Rubiales prometió una compensación económica de un millón de euros. Pero desde el Sánchez Pizjuán se teme que serán muy pocos los aficionados que decidan cruzar el estrecho después de que en las redes sociales surgiera el hashtag #NoALaSupercopaEnTánger.
Tanto la Federación de Peñas Sevillistas San Fernando como la facción más ultra del club, Biris Norte, mostraron su desacuerdo con la Federación y Luis Rubiales en sendos comunicados. Ambos organismos se desmarcan por completo de la Supercopa y han asegurado que no organizarán viajes, como ha hecho siempre para las muchas finales que el club de Nervión ha jugado durante la última década. El hecho de que el partido se juegue en 12 de agosto, con muchos aficionados de vacaciones, y que haya que tener que sacarse pasaporte en unas fechas complicadas desde el punto de vista burocrático complica más aún la afluencia de aficionados del Sevilla.

Los 'tifosi' de la Juve se acordaron del Nápoles en la presentación de Cristiano

Y no para bien, precisamente. La rivalidad entre los dos clubes va más allá de lo estrictamente deportivo, y no pocas veces se ha escuchado este infame cántico: "Vesubio, lavali col fuoco", 'Vesubio, lávales con fuego'.
Lo que debería haber sido una jornada festiva ha sido empañada por la mala baba de los de casi siempre. Un grupo de ultras de la Juventus comenzó a corear la infame cantinela que en no pocos estadios se escucha, dedicada al Nápoles y los napolitanos.
"Vesubio, lavali col fuoco", 'Vesubio, lávales con fuego'. Un cántico que en el pasado llegó a costar cierres parciales de estadios y fuertes multas, y que hoy en día no parece ni perseguido.
De hecho, la prensa napolinada denuncia la pasividad hacia quienes entonan el cántico en las visitas del Nápoles. La FIGC hoy en día lo considera una ofensa, y no un cántico racista.
Quizá sea que no haya odio en esas cuatro palabras, en las que se desea que una erupción del Vesubio arrase la bahía de Nápoles. Tal es la impunidad que hasta en la presentación de Cristiano se escuchó.

lunes, 16 de julio de 2018

Se registraron serios incidentes en el entretiempo de Colón-Central

Otra vez la violencia opacó una tarde de fútbol. Esta vez fue un enfrentamiento entre hinchas de Colón y Central en la cancha del primero, por la ida de los cuartos de final de la Copa Santa Fe.
Los incidentes se registraron en el entretiempo del compromiso. Los mismos se dispararon luego de que un grupo de simpatizantes del local intentara robar una bandera aurizaul.
Tras este hecho comenzaron los incidentes. Primero hubo un cruce verbal, luego comenzaron a lanzarse con butacas, y a continuación los hinchas de Colón fueron en busca de los de Central. Ahí fue cuando intercedió la policía.
Tras ejecutar varios disparos al aire para evitar el enfrentamiento, los uniformados desalojaron a la parcialidad visitante y la acompañaron hasta las afueras del estadio.




Disturbios en Francia durante la celebración del Mundial





















Dos aficionados mueren en Francia durante la celebración del campeonato del mundo

Dos personas han fallecido la noche del pasado domingo en Francia, durante la celebración de la victoria del combinado francés en el Mundial Rusia 2018, informa Le Monde.
Una de las muertes ocurrió en la ciudad de Annecy, donde un hombre se fracturó el cuello al saltar a un canal poco profundo. Mientras que en Saint Félix, un conductor falleció luego de perder el control de su coche y estrellarlo contra un árbol. Las celebraciones en todo el país también han dejado varios heridos, a causa de diversos incidentes.
Los incidentes se registraron la tarde de este domingo cuando cientos de miles de personas se congregaron en las calles de París para celebrar la victoria de su selección en la final del Mundial de Rusia, informa BFM TV.
Grupos de personas rompieron escaparates en los Campos Elíseos, se subieron a los coches, robaron botellas de alcohol de las tiendas, e incluso arrojaron piedras, botellas y sillas a los agentes de Policía.
La Policía reprimió a los manifestantes con gases lacrimógenos y cañones de agua. En las ciudades de Lyon y de Beauvais también se registraron enfrentamientos. 
En la ciudad de Nancy un hombre resultó herido tras caer del techo de un camión cuando celebraba la victoria de Francia.

Disturbios en París durante la celebración de la victoria de Francia en el Mundial, en imágenes





Cuatro espontáneos saltan al campo durante la final del Mundial

Hasta ahora, el Mundial se había desarrollado sin incidentes. Ni ultras, ni problemas en los estadios, ni nada. Sin embargo, en la final, la Policía rusa tuvo que detener a cuatro espontáneos que saltaron al césped en el minuto 53 de encuentro, ya en la segunda mitad, justo cuando Croacia trataba de llegar con la pelota hasta la meta gala. En ese momento, el colegiado tuvo que parar el partido. Los espectadores fueron detenidos y retirados.
Los espontáneos saltaron cuando el encuentro se encontraba 2-1. Se adelantó primero Francia en el partido. Griezmann se sacó una falta y la puso para que Mandzukic, de cabeza, sin querer, se metiera el balón en su propia portería. Sin embargo, poco tiempo después, el conjunto croata puso las tablas en el marcador. Perisic aprovechó un rechace en la frontal del área para recortar a Kanté y mandar un balón cruzado a la portería.
El segundo para los franceses lo marcaría Griezmann, protagonista en el primer tanto galo. El delantero del Atlético de Madrid anotó de penalti por una mano de Perisic que el árbitro, después de visionar la jugada en el VAR, consideró que era penalti. Así se fue el partido al descanso. Después Pogba, con un disparo desde fuera del área, haría el tercero para Francia.

Las peñas del Sporting se suman a la condena política a la violencia ultra

La Federación de Peñas del Sporting se ha sumado hoy a la condena unánime de los grupos políticos del Ayuntamiento de Gijón a la violencia y se ha solidarizado con IU, que fue denunciada por un miembro de los ultra boys.
El presidente de la Federación de Peñas Sportinguistas, Jorge Guerrero, ha leído hoy en la Casa Consistorial una declaración conjunta de Foro, PSOE, Xixón sí Puede, PP y Ciudadanos, que expresa que en la ciudad "no tienen cabida ni la discriminación ni la violencia en ninguna de sus formas".
El portavoz de IU, Aurelio Martín, ha anunciado que su formación no asistirá a la vista de conciliación prevista para el próximo miércoles porque considera que "no hay nada que conciliar con los violentos".
Un miembro del grupo Ultra Sur presentó una querella contra IU al sentirse injuriado por haber sido publicadas fotografías en la que puede verse exhibiendo tatuajes relacionados con ideología nazi en la web de esa organización política.
Martín ha dicho que la intención de denunciante es "amedrentar" a aquellos que denuncian actitudes violentas y que "ante eso" hay "unanimidad" política y social para "no tolerarlo".
El portavoz de Xixón sí Puede, Mario Suárez del Fueyo, ha afirmado que los grupos violentos que operan en la ciudad "están vinculados" con los ultras que "frecuentan las gradas de El Molinón" en los partidos del Sporting.
"Nuestra ciudad es hoy una comunidad mestiza y plural con un modelo de ciudad, construido desde la propia ciudadanía, en el que no tienen cabida ni la discriminación ni la violencia en ninguna de sus formas", expresa la declaración.
Añade que "los recientes acontecimientos que hemos vivido vinculados al deporte, pero que nada tienen que ver con éste, suponen una amenaza contra nuestro modelo de convivencia".
El texto destaca que "la libertad de expresión, la ejerza quien la ejerza, debe protegerse por encima de los discursos del odio y el miedo que se concretan en amenazas e intentos de extorsión".

Las mujeres rusas en el Mundial: de objeto turístico a sublevadas contra Putin

“Nuestros hermanos rusos nos recibieron con los brazos abiertos”, dice una mujer mexicana. Si bien Israel hizo uso de una canción feminista con una cantante del colectivo LGTBI en Eurovisión 2018 para hacer un lavado de imagen, Rusia ha querido aprovechar el Mundial de Fútbol de 2018 para vender a sus mujeres y mostrar ante las cadenas televisivas que Rusia es un país acogedor, turístico y sin ultras nazis que den palizas a otros aficionados. El veto a los hinchas fanáticos y el dispositivo de seguridad ha sido impecable.
Pero en la cartera del Gobierno ruso no solo se trató la violencia durante el Mundial, sino que también se planteó estrategias para mercantilizar a las mujeres rusas porque en el país hay cuatro mujeres por cada hombre. Se estima que en Rusia haya 9,8 millones más mujeres que hombres. Además, el presidente Vladímir Putin implantó una política de natalidad desde enero de este año para fomentarla con un pago mensual por el nacimiento del primer hijo.
La gran población de mujeres y el descenso de la natalidad en Rusia, sumado a la sociedad machista y heteropatriarcal que sufre el país —como el resto del mundo— provocó que la división rusa de Burger King publicara un anuncio en el que ofrecía hamburguesas gratis de por vida a las mujeres rusas que se quedaran embarazadas por jugadores del Mundial, para así, garantizar “el éxito de las próximas generaciones”. La compañía de comida rápida no tardó en retirar dicha “campaña” de sus redes sociales y pidió disculpas. Eso sí, rectificaron tras el aluvión de críticas.
Las mujeres rusas han sido utilizadas como objetos y vientres turísticos durante el Mundial. A lo largo de la competición, la FIFA prohibió a las cadenas televisivas enfocar a las mujeres “guapas” que asistieron a los dos últimos partidos: Bélgica e Inglaterra por el tercer puesto, y en la final entre Francia y Croacia. ¿La finalidad? Según el responsable de Diversidad de la FIFA, “poner fin a las acusaciones de sexismo y machismo” que, al parecer, quitaron toda la atención a lo realmente importante para ellos: el fútbol. Como si el fútbol no fuese una actividad altamente política y mercantil.
La FIFA no solo peca al lanzar el mensaje de: “Vamos a dejar de enfocar a mujeres porque estamos promoviendo que las acosen y vamos a proceder a invisibilizarlas”. Si no que, al parecer, conocieron que el Gobierno ruso colocó estratégicamente a mujeres rusas atractivas en los diferentes estadios del Mundial para vender la imagen de que Rusia es un país repleto de féminas bellas. Tratándolas así como objetos sexualizados que atraen al turista, es decir, al dinero.
Las listas de “las aficionadas más calientes del Mundial”, no podían faltar a la cita del sexismo en el siglo XXI. Getty, una agencia de fotografía internacional publicó una galería de fotografías de “macizas”, la cual fue retirada más tarde con una investigación interna de por medio para esclarecer los hechos. No obstante, el digital Código Único, quiso darle otro enfoque publicando la lista de las novias más sexys del mundial: “La atención del mundo girará en torno a un balón y concentrará a los mejores futbolistas del planeta. Pero el atractivo no estará solo en el césped: en la grada, las novias y mujeres de los futbolistas pondrán el punto picante y sexy a la cita”.
Días antes de que comenzara el Mundial de Rusia, la Asociación de Futbol Argentino (AFA) organizó unos cursos preparatorios en los que repartieron un dossier donde aparecía un manual machista sobre “qué hacer para tener alguna oportunidad con una chica rusa”. Eran dos páginas llenos de consejos para seducir a las mujeres del país anfitrión. Como si mantener una relación sexual o sentimental con una mujer rusa fuese uno de los objetivos de Argentina para la competición.
Algunos de los “consejos” machistas de esa lista argentina son abominables: “Muchos hombres, porque las mujeres rusas son hermosas, solamente quieren llevarlas a la cama. Tal vez ellas también lo quieran, pero son personas que quieren sentirse importantes y únicas. (…) Por supuesto encontrarás chicas que solo ponen atención en las cosas materiales, en el dinero, si eres guapo, tú dime. No te preocupes, existen muchas mujeres bonitas en Rusia y no todas son buenas para ti. Sé selectivo”.
El Mundial ha dejado instantáneas que se han viralizado, como la denuncia masiva de periodistas acosadas durante sus retransmisiones deportivas. Ellas eran besadas, toqueteadas e intimidadas mientras hacían su trabajo. Daba igual la nacionalidad, lo que sí importaba era el género. Según datos revelados por la FIFA, un total de 45 mujeres fueron acosadas durante el Mundial de Rusia, 15 de ellas eran periodistas. “Hasta el momento, hemos registrado 30 casos de sexismo, la mayoría a mujeres rusas que fueron abordadas por parte de aficionados de otros países, y hubo otros 15 casos de acoso a periodistas”, informó Piara Powar, director de Fútbol Contra el Racismo en Europa.
Las mujeres han sido utilizadas en este Mundial, ya sea como cuerpo sexual, cuerpo publicitario o cuerpo reproductor para make Rusia great again. Y es que, según un informe de Amnistía Internacional de 2017 y 2018, se trata de un país en el que el género femenino está “discriminado en la legislación y en la práctica” en relación a cuestiones básicas como “el matrimonio, el divorcio, la herencia, la custodia de los hijos e hijas, la nacionalidad y la libertad de circulación”.
Pero… ¿y qué dicen las rusas? El grupo de música punk Pussy Riot, nacido en 2011, cercano al movimiento feminista y contrario al régimen de Putin, invadió el campo en la Final del Mundial, entre Francia y Croacia, en el minuto 53. Tres mujeres y un hombre, vestidos con uniformes policiales rusos, corretearon por el el campo del estadio Luzhniki de Moscú hasta que los cuerpos de seguridad los sacaron del terreno de juego. Según el colectivo, los cuatro representaban “policías celestes que vigilan a los hinchas del Mundial”, a diferencia de los “policías terrestres” rusos que “dispersan las manifestaciones” y “lastiman a todo el mundo”.
Con este acto, las Pussy Riot reclamaron “la liberación de todos los presos políticos, que no se encarcele por likes, el fin de los arrestos ilegales en manifestaciones, que se permita una competición política en el país, que no se fabriquen acusaciones penales, que no mantenga a la gente en las cárceles sin motivo, y que la policía terrenal se convierta en la policía celestial”, según el comunicado del colectivo. Muchos se preguntan qué pasará con los sublevados contra Putin, y lo que es cierto es que algunas miembros de este grupo ya fueron encarceladas.

El gol de Putin: sin ultras y con estadios llenos

Hoscos, huraños, malhumorados y violentos: así se imaginaban muchos seguidores mundialistas a los rusos, pero durante el campeonato a los aficionados les esperaba una sorpresa. Se encontraron en su mayoría con gente alegre y abierta que se unió a la gran fiesta futbolística en todas las ciudades donde se celebraron los partidos.
Llegar a los cuartos fue un triunfo para Rusia, pero mucho más importante ha sido la positiva imagen que ha dado como organizadora de esta Copa del Mundo. No se vio a los tan temidos ultras que habían causado revuelos en las competiciones europeas de clubes, los estadios han registrado grandes entradas, la infraestructura y la logística han funcionado bien y los dirigentes se esforzaron por dejar de lado la política, lo que incluso se vio reflejado en la asistencia de Vladímir Putin, el presidente ruso, únicamente al partido de inauguración y a la final.
Dos eran las principales amenazas: la posibilidad de un atentado terrorista por partidarios del Estado Islámico —posible venganza por la intervención del Kremlin en Siria al lado de Bachar el Asad— y los temidos ultras. La cooperación entre los policías de los países participantes logró neutralizar a los hinchas violentos.
El ensayo general que significó para Rusia la Copa Confederaciones el año pasado sirvió para superar una serie de deficiencias y atender a las críticas que entonces se hicieron. Al público se le permitió entrar a los estadios tres horas antes del partido y la salida se organizó de forma que resultara más eficaz, sin la enervante lentitud que era propia de Rusia.
El fan ID, el carnet para identificar a los seguidores y permitirles la entrada en el país, resultó un afortunado instrumento que de hecho reemplazó los visados y permitió usar gratis el transporte terrestre y asistir a eventos culturales. Los ultras rusos, que motivaron que algún gobierno, como el británico, no recomendara a sus aficionados viajar a Rusia pues se temía que agredieran a los hinchas de otros países, desaparecieron o se convirtieron en inofensivas ovejas. Tampoco se concretó el temor de que nacionalistas xenófobos y homófobos agredieran a los representantes de minorías sexuales. Y, cosa curiosa, la kokoshka, una prenda femenina, se transformó en unisex y mujeres y hombres lucieron en sus cabezas este antiguo tocado.
“Agradecemos los millones de buenas palabras sobre Rusia y nuestro pueblo”, dijo Putin el sábado en el Teatro Bolshói; “estamos contentos de que los aficionados hayan visto todo con sus propios ojos y que hayan desaparecidos mitos y prejuicios”.
En las 11 sedes, los estadios estuvieron llenos; aunque el problema ahora es mantenerlos, cómo hacer que sigan sirviendo para la práctica del deporte y cómo justificar los grandes recursos invertidos: en los últimos cinco años, Rusia gastó cerca de 12.000 millones de euros para el Mundial.
Pese a algunos pequeños incidentes, en el Mundial ha reinado un ambiente festivo. El suizo Gianni Infantino, presidente de la FIFA, resumió el sentimiento de muchos al afirmar que el Mundial ha cambiado la percepción que Occidente tenía de Rusia, país que demostró ser “cálido y hospitalario”. Lo que muchos ahora se preguntan es si esta imagen perdurará. La viceprimera ministra Olga Golodets considera que la Copa ha contrubuido a destruir estereotipos, lo que se traducirá, calcula, en un aumento del 15% del número de turistas que visitarán Rusia el próximo año.
Para algunos analistas, como Yevgueni Zuyenko, del think tank Carnegie en Moscú, sucedió algo inesperado: “Rusia se presentó ante el mundo como un país normal y amable, con una capital-megapolis multiétnica. El gran milagro del campeonato es que se puede ser normal sin que se desplome el mundo ni le suceda nada al país”.
Es este milagro el que muchísimos rusos quieren consolidar, dejar de ser un ogro para el resto del mundo.

jueves, 12 de julio de 2018

Tranquilidad absoluta en la "zona guiri" de Benidorm tras el Inglaterra-Croacia
















Croacia festeja su histórico triunfo y mayor logro en el fútbol

Unos cien mil aficionados croatas estallaron esta noche de júbilo en la céntrica plaza de Ban Jelacic, al ver triunfar a la selección del país balcánico contra Inglaterra en la segunda semifinal del Mundial.
La lluvia, que no impidió que la plaza se llenara de gente, acompañó el desánimo general que se expandió rápidamente, después del minuto 5 del partido, cuando Inglaterra metió un gol.
Pero pronto los aficionados recuperaron las esperanzas y a distancia apoyaban a sus héroes coreando "Queremos gol" , "Todo por Croacia" y "A la batalla", entusiasmándose especialmente cada vez que en la gran pantalla aparecía en primer plano el capitán Luka Modric.
Cuando finalmente su paciencia se vio compensada en el minuto 68, con el gol de Ivan Perisic que equilibró el partido, la euforia que se apoderó de todos llegó para no irse ya en toda la noche, aunque la tensión se mantuvo al máximo hasta que en la prórroga Mario Mandukic marcó el 2-1 definitivo, poco antes del final.
Fue entonces cuando bengalas, petardos y banderas se unieron a los cánticos y el ensordecedor estruendo del júbilo popular.
Similares fiestas se vieron en todas las plazas centrales de las ciudades croatas, que se expandían luego por las calles, con la gente cantando en medio de un estridente concierto de bocinas de los automóviles.
Otros ciudadanos se quedaban pegados ante sus aparatos de televisión, siguiendo las declaraciones de los jugadores croatas a los medios en Rusia, así como los comentarios y análisis de los expertos deportivos.
"¡Hemos derribado a los ingleses, Croacia está en la final del Mundial!", destaca el diario Vecernji list de Zagreb en su portal de internet, donde resalta el logro histórico de la selección nacional, el mayor éxito en la historia del fútbol croata.
"¡Croacia llegó a la final del Campeonato Mundial! Mandzukic marcó el gol de su vida y llevó a los Ardientes de Dalic al éxito mayor en la historia de nuestro fútbol", reza también el titular del deportivo Sportske Novosti, mientras que Novi lis exclama: "¡Y ahora a por el título!". 

Los aficionados croatas muestran un cartel gigante con la frase ‘Gracias, Rusia’

Los aficionados croatas colocaron un cartel gigante con la frase ‘Gracias, Rusia’, escrita en ruso, en el estadio Luzhnikí, durante la semifinal de la Copa Mundial, un encuentro en el que la selección de Croacia venció a la de Inglaterra.
Previamente, por la tarde, los hinchas croatas portaron este cartel con la frase ‘Gracias, Rusia’ por las calles del centro de Moscú, para agradecer la hospitalidad del país anfitrión de este Mundial.
La selección de Croacia derrotó (2-1) a la de Inglaterra, en un encuentro celebrado en el estadio Luzhnikí de Moscú, y pasó a la final de la Copa Mundial de Rusia 2018.
La Copa Mundial de la FIFA 2018 se celebra en Rusia del 14 de junio al 15 de julio en 11 ciudades: Moscú, San Petersburgo, Samara, Saransk, Rostov del Don, Sochi, Kazán, Kaliningrado, Volgogrado, Nizhni Nóvgorod y Ekaterimburgo.

Deportividad y tristeza en los ingleses de Benidorm

Miles de aficionados ingleses han encajado esta noche en Benidorm con deportividad y tristeza la derrota de su selección nacional ante Croacia (2-1) en la semifinal de la Copa del Mundo de fútbol que se ha disputado en Rusia.
Miles de aficionados ingleses han encajado esta noche en Benidorm con deportividad y tristeza la derrota de su selección nacional ante Croacia (2-1) en la semifinal de la Copa del Mundo de fútbol que se ha disputado en Rusia.
Los seguidores británicos, que se habían ilusionado con la posibilidad de disputar una nueva final de la Copa del Mundo 52 años después, vieron cómo el sueño de una noche de verano de rompía en mil pedazos con el segundo tanto croata.
Los aficionados derramaron lágrimas tras el partido por la histórica ocasión perdida, pero también ovacionaron a sus jugadores tras consumarse la decepción tras haber realizado un torneo que superó las expectativas creadas.
Desde primera hora de la tarde, el Rincón de Loix de Benidorm, donde se encuentra la llamada zona inglesa de la ciudad, fue tomada de forma pacífica por los seguidores ingleses, quienes decoraron locales, terrazas, apartamentos y habitaciones de los hoteles con las banderas de San Jorge y la Union Jack.
Los 'supporters', ataviados en su mayoría con camisetas de los 'three lions', han presenciado el encuentro en las pantallas gigantes instaladas en los hoteles y también desde las terrazas y pubs de la 'zona guiri', nombre con el que es conocido en Benidorm las calles en las que se concentran los locales de ocio ingleses.
La zona centro contó con un dispositivo especial de seguridad del que han formado parte un centenar de agentes, entre miembros de la Policía Local y de la Policía Nacional, quienes velaron para que no se interfiriera el normal funcionamiento del tráfico en la zona centro de la ciudad.
Durante el partido se la limitado el tráfico de vehículos en esta zona de ocio y se ha prohibido el estacionamiento, lo que ha provocado que las calles se llenaran de aficionados ingleses y curiosos.
Locales como Red Lion o Black Bull, de los más visitados por los jóvenes, llenaron su aforo una hora antes del inicio del partido. Cánticos a favor del equipo y de los jugadores fueron una constante durante los prolegómenos del partido.
Un enorme clamor se ha escuchado en la zona centro cuando a través de las pantallas ha llegado el momento del 'God save the Queen', el himno del Reino Unido, coreado al unísono por miles de aficionados con gran fervor.
El portero Pickford, el goleador Harry Kane y el seleccionador, Gareth Southgate, han sido los protagonistas más aclamados por los aficionados, que como consecuencia del calor y los nervios del partido han consumido litros y litros de cerveza y sangría.
El gol tempranero de Trippier desató la euforia en los seguidores británicos, que durante más de una hora se vieron en la gran final de la Copa del Mundo.
El cántico 'Football's comming home', en alusión a que el título Mundial volvía a la cuna del fútbol, fue coreado una y otra vez por los seguidores ingleses durante el partido, hasta que Croacia empató y metió el miedo en el cuerpo a los aficionados.
El gol de Mandzukic, en la prórroga, fue un duro golpe para los seguidores ingleses, que animaron ya sin demasiada fe a su equipo en busca del gol del empate.
La euforia futbolística sigue contenida en Benidorm. La afición inglesa ha seguido el partido donde se jugaba su pase a la final bajo fuertes medidas de seguridad. Así, la Policía blindó las calles de la "zona guiri" aunque los hinchas siguieron el encuentro dentro de los bares, con el alma en vilo. Tras la eliminación del combinado británico a manos de Croacia, la decepción no se ha convertido, por ahora, en comportamientos incívicos ni altercados de importancia. No obstante, más de un centenar de efectivos se  desplegaron en todo el área después de que el pasado sábado las fuerzas de seguridad ya se vieran obligadas a intervenir para contener a los aficionados durante la celebración de la victoria de su equipo contra Suecia.
Las autoridades locales han querido evitar a toda costa que se repitan las imágenes del pasado fin de semana y de ahí que también hayan dado una serie de recomendaciones a los locales de ocio del Rincón con el fin de minimizar los riesgos. No servir vasos de vidrio en las terrazas o intentar que tras el partido los turistas británicos permanezcan en el interior de los bares son algunas de las medidas con las que se quería evitar que la posible celebración termine en desastre.
No obstante, un fuerte operativo policial ha tomado las calles del Rincón para evitar cualquier actitud incívica o actos vandálicos. Así, más de un centenar de agentes de la Policía Local y Nacional forman el dispositivo con el que contendrán, en caso de ser necesario, a los aficionados ingleses. 

Además, las fuerzas municipales han cortado ya la circulación en la calle Gerona, entre la avenida Europa y Derramador, así como las de acceso de vehículos desde la avenida Mediterráneo, (Mallorca y Filipinas). Las calles Lepanto e Ibiza han quedado como trafico alternativo. La Policía recomienda no estacionar vehículos en esa zona.

El club prohibirá el acceso a una treintena de radicales

El Castellón comunicó ayer que, tras varios días de trabajo y en colaboración con las fuerzas del orden, ha identificado a las personas que ocasionaron graves altercados al finalizar el partido contra el Portugalete en el estadio Castalia. La entidad de la capital de la Plana tomó la decisión de expulsar a todos esos aficionados, que ya en otras ocasiones, y a lo largo de la pasada temporada, protagonizaron lamentables incidentes. Según ha podido saber Levante de Castelló, estas medidas afectarán a una treintena de personas. Algunos de ellos no eran abonados del CD Castellón, pero también tendrán prohibido el acceso al estadio.
El club que preside Vicente Montesinos condenó «firmemente» la conducta de aquellos aficionados «que puedan participar en reyertas o peleas en los estadios, en sus alrededores y en cualquier otro sitio, con ocasión o al margen de la celebración de partidos». El día del ascenso contra el Portugalete, Castalia albergó a ultras de diferentes puntos de España, caso del Gavà, el Murcia o el Levante.
Abonos en Goles Bajos
El club asimismo potenciará la creación de gradas de animación en ambos fondos, donde no se podrán lucir pancartas de grupos radicales. En ese sentido, el CD Castellón anunció que desde hoy estarán a la venta los abonos de Gol Norte Bajo y Gol Sur Bajo, con un precio de 50 euros por abono. Dicho pase será personal e intransferible y esta temporada cada abonado deberá enseñar el DNI para acceder al estadio.
En el total, de momento ya se superan los 2.000 abonados. Cabe recordar que la intención de los dirigentes del Castellón es intentar vender todo el 'papel' que sería alcanzar los 15.500 abonados. El último año en Tercera se consiguió el récord de la categoría, dejando el listón en los 12.867.

domingo, 8 de julio de 2018

Sankt Pauli: cómo es la hinchada alemana que defiende causas sociales

Durante dos décadas, hasta su muerte apenas iniciado el siglo XV, con solo 41 años, Klaus Störtebeker fue el terror de los comerciantes del mar Báltico y del Norte. El pirata más famoso de los que asaltaban los barcos de mercaderes burgueses. El que logró esquivar siempre la pena de muerte con la que se castigaba a los corsarios, cuyas cabezas decapitadas se clavaban en picas en las orillas del río Elba como recordatorio para que otros colegas de profesión supieran lo que les pasaría si continuaban en el negocio. Störtebeker es el más ilustre de los piratas de agua dulce del norte de Europa. Un mito de la Edad Media. Un Robin Hood que, según la leyenda, repartía los botines entre sus hombres en partes iguales y además ayudaba a la población más pobre. Pero, sobre todo, es un viejo fantasma que aún sigue vivo, más de 600 años después de su muerte. Un personaje todavía querido y recordado en Hamburgo, sobre todo en el puerto de la ciudad, el que fuese ya entonces su cuartel general. Y más aún en el barrio de Sankt Pauli que rodea, al oeste, la zona portuaria. Allí, la bandera pirata negra con la calavera y las dos tibias cruzadas nunca ha dejado de flamear. Es el recuerdo de los corsarios del Elba. También, el símbolo de los pobres, de los desamparados, de aquellos que no poseen apenas nada más que sus huesos.
Así fue sobre todo en los años ochenta. La caída de la industria naval y la crisis del petróleo provocaron el desplome de la actividad en el puerto, uno de los más importantes del mundo, y un desempleo masivo. El barrio portuario se levantó en armas. Los trabajadores, los obreros, los estibadores y los marineros que habitan esta zona desde hace siglos se unieron a jóvenes activistas, a anarquistas y al efervescente movimiento punk alemán y empezaron a ocupar las casas en el barrio en el que las familias eran desalojadas. Luchaban contra un sistema que los había dejado al margen. Y muchos lo hacían, recordando a su antiguo vecino Störtebeker, con la bandera pirata como símbolo de su cruzada.
A contramano de hinchadas racistas o misóginas, esta defiende causas feministas, gays, de los refugiados o, como en la imagen, muestran nombres de gente asesinada por el nazismo A contramano de hinchadas racistas o misóginas, esta defiende causas feministas, gays, de los refugiados o, como en la imagen, muestran nombres de gente asesinada por el nazismo
Hoy, 30 años después, ese símbolo, esos huesos, aquella leyenda, han trascendido no solo el puerto y Sankt Pauli, no solo las fronteras de la ciudad y del país, sino también el tiempo. Se han convertido en un ícono internacional, en una imagen de marca, en una referencia conocida en todo el mundo. Como el rostro del Che Guevara fotografiado por Alberto Korda. Y todo porque en aquellos años ochenta de lucha de clases, de choque de realidades, mientras el barrio hervía también empezaba a hacerlo uno de los símbolos de Sankt Pauli: su club de fútbol local, bautizado con el mismo nombre del barrio. Un equipo que jugaba, como ahora, en la segunda división. Un club discreto, sin grandes pretensiones, acostumbrado a perder, acostumbrado a sufrir, acostumbrado a soñar. Un club fundado en 1910 por los marineros, estibadores y obreros del barrio. Un club pobre que desde entonces juega equipado con el color marrón, una rareza en el universo del fútbol moderno. Pero las marrones eran en aquella época las telas más baratas para vestir a los jugadores. Hoy son también un símbolo. Y, sobre todo, una declaración de principios. Porque eso es ante todo el Sankt Pauli: una declaración de principios universales. De ahí también que su escudo oficial, dos torres blancas sobre un fondo rojo, sea una anécdota. El emblema oficioso es la bandera pirata. La que recuerda las hazañas de Störtebeker. La que se adoptó de la agitación social de aquellos años ochenta. Porque fue entonces cuando el Sankt Pauli, una nota a pie de página en la historia del fútbol hasta entonces, empezó a convertirse en la leyenda que hoy es, en ese ícono planetario, en ese rostro del Che de las camisetas.
Comprender Sankt Pauli, el barrio, zona obrera, territorio también de ocio nocturno, de bares, de antiguas tabernas, de prostitución como puerto de marineros hartos de barco y de hombres que era, es fundamental para entender Sankt Pauli, el club. Porque de esa historia y de esa gente que da vida al barrio vino el cambio en los años ochenta que empezó a fraguar la leyenda del club. En aquella época la violencia de los ultras sacudía los estadios de Europa. Ultras radicales, fascistas, extremistas... La tragedia en el estadio de Heysel, en Bruselas, en 1985, en la que murieron 39 aficionados en un partido entre Liverpool y Juventus, es el ejemplo más macabro de en qué se estaba convirtiendo el fútbol. Entonces fue cuando en Sankt Pauli se hizo una declaración, hoy histórica: "Estamos en contra del racismo, del sexismo, del fascismo y de la homofobia".
"La verdad es que es increíble ver lo que ha pasado con un pequeño grupo de gente bebiendo cerveza, fumando marihuana y quejándose por los extremistas del fútbol.", suspira Suen Brux, el jefe de seguridad del club. Tiene 51 años, la piel curtida, una calva afeitada al cero y un cigarrillo de armar entre manos. Brux es de Colonia, pero se trasladó a Hamburgo con 19 años. Llegó al barrio en su época de efervescencia. Cuenta que estaba entonces muy metido en el movimiento más punk y squatter que ocupó aquellos edificios durante la crisis del puerto. Les gustaba el fútbol, pero el auge y la permisividad con aquellos hinchas ultras hacía que fuese peligroso ir a un estadio. "Y descubrimos que a la vuelta de la esquina había un club sin nazis al que podíamos ir", lo recuerda. Allí, sí, estaba el Millerntor, la sede del Sankt Pauli, un club creado por los hombres del barrio y en cuyos estatutos figura hoy la norma básica de que "el FC St. Pauli, constituido por sus socios, personal, aficionados y voluntarios, es parte de la sociedad y del tejido social que le envuelve y, por tanto, se encuentra directa o indirectamente influenciado por los cambios políticos, sociales y culturales".
Cuando Airbnb quiso anunciar en el estadio, los hinchas no aceptaron porque creen que esta empresa es responsable del proceso de gentrificación en el barrio Cuando Airbnb quiso anunciar en el estadio, los hinchas no aceptaron porque creen que esta empresa es responsable del proceso de gentrificación en el barrio
El club tenía en aquella época cerca de 2000 socios. Hoy, además de los 13.000 que cada dos semanas abarrotan las gradas de Millerntor, cuenta además con 520 clubes de aficionados y millones de hinchas en el mundo. Uno de esos clubes extranjeros es argentino y se llama Piratas del Sur. Lo formaron en 2006 hinchas de Platense, tras haber buscado por el mundo equipos que jugasen también con remeras marrones y blancas. Cuando conocieron la historia del club, se enamoraron. "Un equipo donde se mezclan fútbol, política, música y lucha es demasiado perfecto y tristemente algo que rara vez se encuentra", cuentan desde el club. "Con esa mezcla tan perfecta, para nosotros, que veníamos de la escena del punk, ¿cómo no íbamos a volvernos locos al ver todo lo que nos gusta en un club de fútbol?". Desde 2013 están reconocidos por el Sankt Pauli como uno de sus clubes oficiales.
Lo curioso de Sankt Pauli es que esos valores sociales del club se transmiten desde la grada hasta el campo de juego y mucho más allá. Cada vez que salen los jugadores, suena el Hell's Bells de AC/DC. La afición respeta al adversario y le aplaude si juega bien. "Queremos que nuestros jugadores muestren también esos valores en el campo. No queremos faltas sucias ni que se tiren a la piscina. Tratamos de enseñar que ese es el camino al éxito a corto plazo, al fácil, pero que ese no es nuestro camino". Así lo explica Ewald Lienen, de 51 años, hoy director técnico del club. Recostado sobre un sofá de cuero marrón en uno de los palcos privados del estadio, Lienen habla el español con acento duro, con acento alemán, que aprendió en España cuando era segundo entrenador del Tenerife, con su compatriota Jupp Heynckes, en los años noventa. Es un hombre directo y habla un español directo y cargado de palabras malsonantes, como se aprende a hablar en un banquillo. Desde hace un año ocupa ese puesto de director técnico, pero fue antes, durante tres temporadas, entrenador del equipo. "Aquí se respeta a los jugadores aunque lo hagan mal. Y eso ayuda a mantenerlos unidos", me cuenta. "Aunque a veces he tenido que pedir a la afición que presione más al equipo, que exija más, porque los jugadores no daban todo lo que podían y nadie se lo reclamaba".
Esa afición es la que ha convertido el Sankt Pauli en lo que es. No solo en el primer club abiertamente de "izquierdas", políticamente hablando. Aquí los hinchas participan en la toma de decisiones y tienen derecho de veto. Por ejemplo, en 2005, el club había alcanzado un acuerdo de patrocinio con la revista masculina Maxim, pero los aficionados lo rechazaron por considerar que esta fomentaba una imagen sexista de la mujer. Ha sucedido también, recientemente, cuando el portal Airbnb quería anunciarse en las tribunas y no se aceptó, porque los habitantes del barrio creen que esta empresa es una de las responsables del imparable proceso de gentrificación que vive la zona y que obliga a muchas familias trabajadoras y humildes a mudarse porque se encarecen los precios de las viviendas.
 "Estamos en contra del racismo, del sexismo, del fascismo y de la homofobia", reza el lema de este club "Estamos en contra del racismo, del sexismo, del fascismo y de la homofobia", reza el lema de este club
"Esto, lo primero, es un club de fútbol. Y por eso nuestra meta, lo ideal, es conseguir regresar a Primera división. Lo que quiere la afición es ver buen fútbol. Pero luego están esos valores que se comparten: contra la derecha, a favor de la tolerancia, contra la homofobia.. Es muy especial. Por eso no haremos publicidad para empresas que no consideremos que son correctas", afirma Lienen.
Un simple paseo por Millerntor lo confirma. Grandes murales en sus paredes interiores que conducen a las gradas donde aparecen dibujos cargados de mensaje. Uno representa el naufragio de las barcas con las que los refugiados sirios tratan de cruzar el mortal Mediterráneo. En otros se representa a dos hombres besándose. Hay imágenes del Che Guevara. Mensajes en español de la "resistencia" comunista. Dibujos a favor de la igualdad de sexos. Esvásticas aplastadas. "Esta atmósfera me gusta mucho. ¿Sabe lo que es?", pregunta el veterano entrenador, contento de practicar su español. "Solidaridad", me dice, sin esperar respuesta.
Lienen, además de ser el responsable de la parte deportiva más técnica, también se ocupa de divulgar el trabajo social del club. En Sankt Pauli, sobre todo durante los últimos años, han aprovechado su fama internacional para ir más allá de las pancartas y los mensajes. Hoy tienen proyectos sociales en desarrollo en el barrio, como fomentar el fútbol y ayudar a los niños de las familias con menos recursos o dar apoyo a los refugiados que llegan a la ciudad. Pero también fuera de Hamburgo y del país colaboran para recaudar fondos y apoyar la campaña "Viva con agua", que crea instalaciones de agua potable en aldeas del mundo.
Carteles de bienvenida a los refugiados Carteles de bienvenida a los refugiados
En St. Pauli Eck, un bar al fondo de unas escaleras, uno de los más conocidos donde se reúnen los hinchas antes y después de cada partido, un hombre que bebe en silencio mira de reojo al periodista y responde con monosílabos si se le pregunta por el equipo. En Jolly Roger, a 300 metros del club, probablemente el bar más famoso que frecuentan los aficionados, donde incluso el presidente del club acude a tomar cerveza, la camarera también esquiva cualquier pregunta y no permite siquiera hacer fotos del interior, cuyas paredes están atiborradas de las pegatinas que durante años los clientes han ido pegando. "Salga", me dice, "y hable con los que están fuera, que hablan español".
Afuera hablan y beben cerveza alemana tres españoles que viven en Hamburgo y que se confiesan también aficionados del club. Pero lo viven sin la pasión del que ha nacido en el barrio. "El Sankt Pauli cumple bastante con el mito. Pero también se monta mucho circo. La afición es auténtica, sí. Pero hay un fenómeno turístico que lo corrompe", cuenta Chema, de Gijón, del norte de España. "Las cosas cuando son pequeñas y cutres dan otra sensación", añade.
Esa es la gran paradoja del Sankt Pauli. Basta entrar a la tienda del estadio para apreciarla. Allí se venden centenares de objetos de todo tipo. Desde bufandas hasta cepillos de dientes. Haber trascendido el fútbol, haberse convertido en ese ícono, ha transformado al Sankt Pauli también en un producto de merchandising, en un objeto más de consumo. Desde el club, sus responsables de comunicación defienden que gracias a que venden esos cepillos de pueden realizar sus proyectos sociales. Pero son conscientes de que también deja en evidencia otra realidad y otra explicación.
Una protesta, en febrero de esta año, para "salvar" esta zona que se transforma Una protesta, en febrero de esta año, para "salvar" esta zona que se transforma
"Nos acusan de que lo nuestro es marketing político. También dicen que es una moda ir a ver al Sankt Pauli. Pero eso nos lo llevan diciendo desde los años noventa, así que para ser una moda es una ya muy larga, ¿no?", argumenta Brux. El debate, sin embargo, no termina ahí. Y lo saben. "Nosotros solo podemos existir en esta área, en este barrio. Pero éste está cambiando por la gentrificación y algunos nos acusan a nosotros de ella. No puedo estar de acuerdo con eso, pero me hace pensar.", añade Brux. Al otro lado de los muros del estadio, el barrio cambia su cara. Entre los vendedores de marihuana y los trabajadores que vuelven a casa, pululan hoy jóvenes barbudos y modernos en bicicleta. La imagen repetida en todo el mundo. El fenómeno hipster o como se quiera llamar a ese estereotipo de la globalización. Vivir en Sankt Pauli tiene onda. Cada vez más profesionales jóvenes con dinero se mudan aquí. Cada vez surgen más tiendas y cafeterías coquetas. Hasta locales donde comprar yogur helado. Y el barrio antes peligroso, el de las putas, los marineros y las peleas, de los yonquis y también de los estibadores y los obreros, el de la lucha social, se transforma lentamente en otro parque temático del nuevo consumo. Y ahí, el club es juez y parte. Representante de la esencia más pura del barrio y símbolo histórico de la zona, también es producto de marketing y reclamo turístico para las nuevas oleadas de hamburgueses y turistas.
Sankt Pauli no es su "fútbol de mierda", como confiesan que juegan, ni sus instalaciones, sino su historia y esas personas que la han protagonizado. Pero, ¿qué pasará si esa gente termina marchándose a otros barrios más baratos que puedan pagar? "No sucederá nada. Seguirán viniendo los días de partido y el club se mantendrá", dice Brux. Pero eso suena más a deseo que a certeza. A no querer pensar en que Sankt Pauli, el barco pirata del fútbol internacional, pueda ser asaltado por la borda, vía smartphones y postales de Instagram, por los mercaderes de la globalización. ganza burguesa contra Störtebeker y los suyos se hubiese hecho esperar 600 años.



Madrid, Madrid, Spain
Apartado de correos 36.154. Madrid 28080 redaccion@revistasuperhincha.zzn.com
Sign Up with revistasuperhincha Mail
Place your promotional Text Here
First Name: Last Name:
Login to revistasuperhincha mail
User Name: Password:
Technical Support Help Password Reminder
DISTRIBUIDORAS TELÉFONOS DIST. GORBEA, S.A. 945256455 ALDIPREN S.A. 967245872 S.G.E.L. - ALICANTE 965107370 S.G.E.L. - ALMERÍA 950226239 PRENSA DIST. ABULENSE S.L. 920226379 DIST. EXTREMEÑA DE PUBLICACIONES, S.L. 924272411 DIST. IBICENCA DE EDICIONES S.L. 971314961 S.G.E.L. - MALLORCA 971434887 S.G.E.L. - MENORCA 971360743 S.G.E.L. - BARCELONA 932616981 S.G.E.L. - BURGOS 947485413 S.G.E.L. - CÁDIZ 954513889 S.G.E.L. - ALGECIRAS 956626968 S.G.E.L. - CASTELLÓN 961221942 LOGÍSTICA DE CIUDAD REAL, S.L. 926213541 DIST. CORDOBESA DE MEDIOS EDITORIALES 957429051 S.G.E.L. - LA CORUÑA 981795405 DISTRICUEN, S.L. 969235424 S.G.E.L. - GERONA 972400327 DIST. RICARDO RODRÍGUEZ 958401980 S.G.E.L.- GUADALAJARA 915127400 BADIOLAN DIFUSIÓN S.L. 943667057 S.G.E.L. - HUELVA 954513889 S.G.E.L. - JAÉN 953281460 DISTRIBUCIONES GRAÑA 2007 987455455 S.G.E.L. - LLEIDA 973204700 S.G.E.L. - LUGO 981783403 S.G.E.L. - MADRID 916576900 S.G.E.L. - MÁLAGA 952241800 S.G.E.L. - MURCIA 968239142 S.G.E.L. - PAMPLONA 948189184 DISTRIBUCIONES GRAÑA 2007 987455455 DIST. ARBESU, S.L. 985263552 S.G.E.L. - ASTURIAS 985732109 MERINO ABIA, S.L. 979713846 S.G.E.L. - LAS PALMAS 928574439 DIST. NOROESTE, S.L. 986252900 DIST. RIVAS, S.A. 923241804 GARCÍA Y CORREA, S.L. 922229840 DIST. JOSÉ MARÍA RODRÍGUEZ, S.A. 942369267 DIST. SEGOVIANA DE PUBLICACIONES 921436423 S.G.E.L. - SEVILLA 954513889 DISTRISORIA S.L. 975239101 DIST. RUEDA, S.A. 977127200 TRADISPCA S.A. 925240604 S.G.E.L. - VALENCIA 961221942 DIST. VALLISOLETANA PUBLICACIONES, S.A. 983239144 DISTRIBUIDORA SIMO PUBLICACIONES, S.L. 944598008 G.E.M.A., 2000,S.L. 980534431 VALDEBRO PUBLICACIONES, S.A. 976451266 DIST. QUATRE BARRES 376822613

.

.