
"Por los nuestros" es el primer evento organizado por el colectivo PUTEADOS de Ultra naciente. Tras la llegada de las excesivas multas recibidas por los de azul, el grupo se ve obligado a echar una mano a los sancionados. El evento constara de: Torneo de Fútbol en césped natural, asadero con barra libre en el local del grupo, sorteo de material del grupo, y concierto de música. 14 de Julio. El torneo será realizado por secciones, así que desde se tenga el dinero se harán los equipos. Cuando se termine el torneo nos iremos al cuarto, donde nos esperara el asadero, con la preciada cerveza. Durante dicha tarde se realizara un sorteo de material que a sobrado durante la temporada, ya sea gorras, camisas, bufandas... Ya caída la tarde dará comienzo el concierto de SOKO grupo de reciente creación pero de bastante progresión. Únete a los PUTEADOS, el siguiente puedes ser tú, así que "arrima el hombro compadre", codo a codo saldremos a delante, para seguir en la primera fila. El dinero se recogerá en el bar la grada: jueves 28, viernes 29, Lunes 2 y martes 3, siendo este ultimo como ultimo día para pagar. Rogamos colaboración de todos. Que cada sección nombre a un encargado que sea el que lleve el dinero de cada miembro de dicha sección ( o colegas. mientras más seamos mejor). El precio de todo será 12 euros incluyendo torneo de Fútbol, asadero con barra libre de cerveza y concierto. Los teléfonos de contacto son: 618232406 y 628418582. Recuerda Tú puedes ser el siguiente multado, así que no mires para otro lado.
Los fanáticos del Dinamo de Zagreb, conocidos por su inclinación de extrema derecha, le mandaron una carta a los dirigentes del club croata para que contrate al polémico jugador italiano Paolo Di Canio


El Obelisco volvió a convertirse esta noche en la cita obligada de una celebración deportiva en Buenos Aires, como un gigantesco brazo extendido de los festejos que compartieron en Porto Alegre jugadores, dirigentes e hinchas boquenses por la obtención de la sexta Copa libertadores de su historia. Apenas finalizada la final ante Gremio y pese a la rigurosidad del clima que imperó durante todo el día en Buenos Aires, los hinchas de Boca gritaron y festejaron, como enhebrando un arco invisible con Porto Alegre. Y mientras en la ciudad brasileña un grupo de poco más de 2.000 'xeneizes' abigarrados en la tribuna del imponente Olímpico Monumental celebraba sin parar pese al hostigamiento de los aficionados locales, en Buenos Aires cerca de mil hinchas hacían sonar bocinas y levantaban los "trapos auriazules" que tantas veces mostraron en la Bombonera o en otras canchas del país. En tanto, en Porto Alegre la celebración se extendía desde los jugadores también a los dirigentes, aunque dentro de ese clima festivo el que no estaba totalmente feliz era el vicepresidente Pedro Pompilio. "La verdad que me voy un poco triste en medio de esta felicidad generalizada. Porque yo amo este país y los brasileños nos trataron muy mal. Agredieron a nuestros hinchas y nos faltaron el respeto", se quejó el actual presidente en ejercicio boquense. Mientras que el titular en uso de licencia, Mauricio Macri, desde Buenos Aires recordó que "esta Copa Libertadores se hizo muy complicada para Boca en todo su transcurso, pero por suerte se encaminó cuando hacía falta". Claro que la celebración no fue exclusiva de Buenos Aires y Porto Alegre, porque en Argentina se festejó hasta en los sitios más alejados como Jujuy, ya que bien al norte del país hubo marchas y caravanas como en el barrio de La Boca. Los simpatizantes boquenses ataviados con gorros, remeras y banderas 'xeneizes' se congregaron en el centro de San Salvador de Jujuy, en la tradicional esquina de Belgrano y Lavalle. E inclusive 300 kilómetros al norte de la capital, alrededor de cien hinchas se reunieron en la plaza de La Quiaca para manifestar su felicidad con petardos y bengalas que se observaron inclusive desde la fronteriza Villazón (Bolivia). Como siempre, como ocurre repetidamente en los últimos años, otra vez Boca convocó a los argentinos a celebrar, en Porto Alegre, en Buenos Aires, en Jujuy y donde late un corazón de sangre azul y oro, pero también celeste y blanca.
Se despidió del club a lo grande. Metió los dos goles de la victoria (2-0) de visitante ante Gremio y así el equipo argentino logró el sexto título en la Copa Libertadores, sólo uno menos que Independiente. Hubo un gran planteo en los 90 minutos y la diferencia entre ambos fue enorme. Sobre el final, Román le dejó un penal a Palermo, quien lo tiró afuera.¿Cómo no caer en el facilismo de considerar a Boca prácticamente campeón de antemano? Es que el 3-0 conseguido por el equipo de Russo en el partido de ida había viajado a Porto Alegre, donde Gremio esperaba con la hazaña como objetivo, con un fuerte aroma a serie concluida. En juego estaba nada más y nada menos que el título de la Copa Libertadores de América. Previamente, había que saber que los brasileños llegaban a la final sin derrotas ni goles en contra en el Estadio Olímpico. Además, en esta instancia, los tantos en condición de visitante ya no valían doble. El clima, caliente y pesadito desde el comienzo de la semana, le ponía pimienta a la definición del torneo más importante a nivel continental. En el arranque, como era previsible, Gremio intentó llevarse por delante un Boca que salió a jugar con suma tranquilidad. Y con la premisa de ponerle paños fríos a la cuestión. La idea era sacarle la pelota al local y, así, aumentar el lógico nivel de desesperación, producto de la diferencia que evidenciaba el resultado global. Con este panorama, la primera chance fue para el Xeneize. Palermo apareció solo luego de un centro desde la derecha y cabeceó, pero la pelota fue a las manos de Saja. A partir de ese momento, la historia se inclinó contra el arco de Caranta, aunque el dominio gaúcho era, sobre todo, territorial. De ideas y profundidad, poco y nada. Así todo, la escasez de ingenio a la hora de atacar llevó al conjunto de Porto Alegre a crear alguna que otra situación para romper el cero. Tuta ganó de arriba tras un envío desde la izquierda y Caranta controló. Al ratito, el arquero volvió a contener un tiro libre. Y en la siguiente, Carlos Eduardo sacó una media vuelta mordida después de que Tuta intentara, sin éxito, una pirueta. Una vez más, surgió el número doce argentino. De contraataque, Boca tenía espacios y armas para lastimar a una defensa que no ofrecía demasiadas garantías. Palacio dispuso de una muy buena. Se encontró con la pelota dentro del área, por izquierda, y definió de zurda. Lo taparon justo. Con el girar de las agujas del reloj, Gremio empezaba a impacientarse. Encima, los dirigidos por Russo sobrellevaban el trámite sin pasar grandes sustos y provocaban peligro en las cercanías de la valla de Saja. Una linda jugada entre Palacio y Cardozo derivó en un centro desde la derecha de éste último y un toque de Palermo en el primer palo. Cerca, pero afuera. La mejor de los brasileños llegó a cuatro minutos de que se cumpliera el tiempo reglamentario de la etapa inicial. Diego Souza encaró por derecha y metió un tremendo latigazo que reventó el travesaño de Caranta. No había para mucho más. Apenas para una contra interesante, que bien pudo haber terminado en la apertura del marcador para los argentinos. Palermo peinó la bola cerca de la mitad de la cancha, Riquelme se escapó por izquierda y quiso habilitar a Palacio, quien picaba solo por el medio. Pero Román no fue preciso y el bahiense nunca recibió. A descansar, entonces. Para el Xeneize, la gloria estaba al alcance de la mano.
Los hinchas violentos deberán personarse en las comisarias austríacas durante los partidos de fútbol de la Eurocopa de 2008 que se disputará de forma conjunta en Austria y Suiza. Esta medida la aprobó hoy el Gobierno austríaco como prevención contra la violencia en los estadios al tratar de impedir que potenciales elementos violentos puedan mezclarse entre los aficionados pacíficos.
Sebastián está parado en el lobby con los brazos cruzados. Le duele la cabeza, pero mucho más, el alma. A su lado, con un termo de aluminio que no admite otra identidad que un pasaporte argentino, Guillermo muestra su labio superior. Tiene una importante hematoma. Ellos, dos amigos, son de Buenos Aires, llegaron el lunes y vivieron en carne propia el clima anti-Boca que se respira en esta ciudad. No sólo les pegaron; también los dejaron sin dinero ni entradas. Y no serán los únicos hinchas que se quedarán afuera de la final de esta noche, la de la casi inminente corona continental en azul y oro. Decenas de fanáticos se acercaron al hotel Holiday Inn, el búnker xeneize, para rogar por un ticket en el medio de un impresionante operativo de seguridad.Estaba nervioso Jorge Biglione, cónsul general de la Argentina. "Es una responsabilidad grande; hay que estar en todos los detalles", le susurró el funcionario a Clarín. No era para menos: Boca puso la integridad física de jugadores, cuerpo técnico, directivos, hinchas y demás visitantes en sus manos. Por eso 50 efectivos de la Brigada Militar fueron afectados a un riguroso control que incluyó el cierre de la manzana del hotel y hasta dos agentes en el piso de los futbolistas, ubicado en una torre exclusiva y alejada de la avenida principal, Carlos Gomes. También hubo custodia en el comedor. Es que anoche se esperaba una batucada para que los argentinos no pudieran pegar un ojo en toda la madrugada.Frente al acceso principal del hotel, de todos modos, no se observaron excesivas muestras de hostilidad cuando, cerca de las ocho y media de la noche, Juan Román Riquelme, Martín Palermo y compañía bajaron del micro que los trasladó desde el aeropuerto Salgado Filho hasta aquí. Es más, un antiguo furgón pasó por la puerta del Holiday Inn flameando una bandera que combinaba los escudos de Boca e Inter, el enemigo de Gremio. Apenas se escucharon bocinazos, un sonoro intercambio de insultos y un duelo de cantitos entre 30 fanas de Boca y otros tantos de Gremio."Les ofreceremos a los argentinos toda la tranquilidad que necesitan", le dijo el Mayor Arakem, jefe de la Policía local, a Clarín. Las autoridades de Porto Alegre tomaron precauciones después de una reunión que el lunes mantuvieron Luis Buzio, secretario del club; Ezequiel Viejobueno, a cargo de las relaciones públicas; y Ricardo Nicoli, encargado de la seguridad del club, con el cónsul argentino. Y en el Holiday Inn se mostraron muy cautelosos. Para ingresar era necesario tener a mano la llave magnética de la puerta de la habitación. Si hasta el gerente, Luis Eduardo Gruendling, le pidió la credencial a uno de los enviados de este diario para confirmar si estaba alojado. Inclusive, fajaron el lobby.Los que sufrieron fueron algunos hinchas, el caso de los dos chicos que fueron asaltados en las adyacencias del estadio Olímpico. "Estábamos tomando una cerveza en un bar y nos ficharon. Cuando salimos, nos pegaron. A mí me dieron entre ocho. Y a mi amigo lo metieron en una veterinaria y lo cagaron a palos", contó Sebastián, con un traumatismo leve en el cráneo, a quien le robaron 700 pesos, una cámara digital, su MP3, los documentos y las entradas. "Eso es lo que más nos duele, que nos robaron los tickets", se lamentó.Claro, a pesar del pedido que ayer hicieron los dirigentes argentinos, respaldado por Julio Grondona, Gremio se mantuvo firme: no habrá más que las 2700 localidades que ya fueron entregadas. La reventa funcionó a pleno: 60 dólares era el precio más económico que se podía pagar por una popular. La Policía sabe que hoy ingresarán a esta ciudad unos 50 micros con gente de Boca. Todos serán interceptados en Uruguayana y requisados en el Parque de la Armonía. Aquellos que no tengan encima sus boletos, no podrán acercarse al estadio. El acceso de los visitantes será por la calle Carlos Barbosa. Habrá dos mil agentes de la Policía brasileña para evitar que la torcida gaúcha, que prometió guerra, haga de Porto Alegre un Porto Inseguro.