El partido que Independiente Rivadavia de Mendoza y Nueva Chicago igualaban sin goles, por la décima fecha de la Primera B Nacional, fue suspendido por el árbitro Miguel Mazón, tras una agresión sufrida por el médico del equipo visitante Damián Pagano. El incidente ocurrió a los 12 minutos del primer tiempo, cuando el médico recibió el impacto de un proyectil en su cráneo, lanzado por los hinchas locales desde la cabecera más cercana al área a la que había llegado para asistir al arquero Jorge De Olivera y el defensor José Solaberrieta. Después de recibir atención durante 12 minutos, el árbitro decidió reanudar el partido, pero al término de la primera parte ordenó la suspensión definitiva porque la víctima de la agresión no se había recuperado totalmente. Pagano, con un corte en el cuero cabelludo, permanecía aturdido y con mareos, lo que obligó a su traslado al hospital Del Carmen para examinarlo con placas. El episodio habría sido motivado por una interna entre la barra brava del club y la dirigencia, después de la aplicación del derecho de admisión. En la jornada de ayer, la nueva sede del club fue asaltada y durante el partido con Chicago las banderas de Independiente fueron colgadas al revés como señal de protesta. "Vamos a seguir aplicando el derecho de admisión y prohibiendo la entrada a los violentos. No vamos a permitir subsidios, regalos ni prebendas para los hinchas", declaró el presidente de Independiente, Daniel Vila. Ante la consulta de una posible sanción para el club, el empresario dijo: "No me preocupa la quita de puntos. Hoy el partido lo ganaron los violentos 1 a 0".
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