miércoles, 14 de noviembre de 2007

Las estrellas amenazan a los ''tifosi'': ''Basta o nos vamos''

Las estrellas del fútbol italiano se oponen con firmeza a la destrucción de su deporte por los aficionados violentos y amenazan con marcharse al extranjero."¡Basta! Esos disturbios matan nuestro deporte", advierte el brasileño Kaká, del Milan, que amenaza a los "tifosi": "Las estrellas se irán de Italia". Tampoco los internacionales italianos quieren seguir siendo por más tiempo "rehenes de aficionados radicales".El selecionador, Roberto Donadoni, condenó con duras palabras los disturbios estallados tras la muerte el domingo de un seguidor del Lazio: "Esto da náuseas"."Creía que con la muerte del policía Filippo Raciti, en febrero en Catania, se había llegado al peor punto, pero nuestro trabajo es cada vez más difícil", se lamentó el delantero internacional Vincenzo Iaquinta en el centro de entrenamiento de la "azzurra" donde prepara el decisivo partido de clasificación para la Eurocopa el sábado en Escocia.Iaquinta piensa igual que muchos aficionados: "Hoy en día ya no llevaría a ningún niño al estadio".Los futbolistas ya no reconocen su deporte. "Es como si hubiera una guerra civil y nosotros estuviéramos metidos dentro sin saber cómo ni por qué", dijo la estrella del Milan Clarence Seedorf. El gobierno debería intervenir, exigió el holandés.Y el gobierno de Roma intervino: ante la vehemente insistencia de la ministra de Deportes, Giovanna Melandri, la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) decidió ayer tarde una pausa de juego para la Serie B y C. La Serie A tiene de todos modos descanso el fin de semana por el partido de clasificación para la Eurocopa. En total se cancelaron 56 partidos."Debemos salvar lo bueno del fútbol", pidió el arquero internacional Gianluigi Buffon, mientras que la Fiscalía de Roma se ocupa de atajar la violencia. Los aficionados detenidos involucrados en los disturbios se enfrentan a penas de cinco a diez años de cárcel tras ser acusados de "acciones terroristas"."No respondimos a la guerrilla para evitar un baño de sangre", dijo hoy el ministro del Interior, Giuliano Amato, en el Parlamento. Amato asegura que la muerte del hincha se divulgó con velocidad y fue el pretexto para mostrar de manera orquestada "venganza y odio contra la policía".Un ataque organizado y premeditado a una comisaría de policía no es ningún desorden normal, sino terrorismo, dicen los fiscales, quienes suponen la existencia de agitadores políticos tras los "hooligans".Mientras, las investigaciones siguen a toda marcha. Hasta hoy fueron detenidos en Tarento y Bérgamo cinco "ultras" de los que provocaron el domingo la suspensión de partidos de liga.El presidente del Atalanta de Bérgamo, Ivan Ruggieri, quiere intervenir con energía. "Estoy dispuesto a cerrar la curva de los afcionados", dijo el jefe del club, quien al igual que otros muchos en Italia está más coaccionado que respaldado por sus propios seguidores.En su guerra contra la policía incluso grupos de aficionados enemistados a muerte, como los del Lazio y la Roma, se unieron para provocar desórdenes y hoy rindieron homenaje póstumo al aficionado del Lazio muerto por un disparo de la policía.La tienda de moda del aficionado de 26 años fue en los últimos días lugar de peregrinaje. Centenares de ramos de flores y bufandas se colocaron en la entrada. Para el entierro del miércoles se calcula que acudirán decenas de miles de personas.Las investigaciones realizadas no descartan aún que el agente disparase de modo expreso contra el auto donde el aficionado fue alcanzado mortalmente."No soy ningún asesino", se defendió el policía de 31 años en una conversación telefónica publicada hoy por "La Gazzetta dello Sport".El diario deportivo más importante de Italia teme ya el próximo estallido de violencia. "El virus sólo duerme y estallará de nuevo con los próximos muertos".Cuando hace nueve meses, el policía Raciti fue asesinado, el jefe del sindicato de jugadores, Sergio Campana, propuso una pausa de juego de un año. Entonces muchos lo tacharon de loco, pero hoy algunos políticos exigen una medida drástrica similar para el fútbol italiano.

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