"Statto assassino" (Estado asesino). Esas palabras aparecieron pintadas con spray una de estas últimas noches en un muro cercano a la Plaza Vescovio de Roma, donde se reúnen a menudo los seguidores del club de fútbol Lazio.Debajo figuraba la abreviatura en inglés ACAB "All cops are bastards" (todos los policías son bastardos) y una cruz gamada.Aun días después de la muerte de un aficionado de la Lazio alcanzado por la bala de un policía cuando se dirigía a Milán para ver el partido de su equipo ante el Milan, se multiplican las reacciones al incidente del domingo, sobre todo en Internet."De la curva del estadio a la revolución", así describe el diario romano "La Repubblica" el cuadro de miles de aficionados en toda Italia aparentemente dispuestos a protagonizar actos violentos. Así al menos lo hacen presagiar los desórdenes que siguieron a la muerte de Gabriele Sandri, dentro y fuera de las canchas.Mientras, en el Ministerio del Interior italiano se traza el mapa político de los hinchas extremistas en base de todos los datos disponibles."Hay por lo menos 63 grupos de extrema derecha y 35 de extrema izquierda", según los relevamientos realizados. Se cree que en conjunto existen unos 20,000 aficionados radicales en el país, de los cuales tres cuartas partes serían de tendencia de derechas. Se calcula además que hay unos 80,000 aficionados inscritos en los más de 500 clubes de "ultras", tal como se llama en Italia a los "tifosi" violentos, quienes se ubican en las curvas de las gradas de los estadios.Lo que pareció un estallido de indignación colectiva tras la muerte del aficionado de la Lazio de 26 años fue planeado, según opinan los investigadores romanos, como un acto terrorista."Los ataques a la policía fueron ejecutados casi a modelo militar, con estrategia estudiada y precisa preparación", resume el "Corriere della Sera" la agresión. Tomaron parte "hooligans" de los dos clubes romanos, la Lazio y la Roma, que tienden a la derecha de modo extremo así como otros hinchas violentos del Verona, el Brescia y el Inter.En cambio, grupos de "hooligans" de las ciudades de Turín, Livorno y Taranto son considerados de extrema izquierda.Este fenómeno típicamente italiano se hace más explosivo todavía por el hecho de que esos extremos chocan entre sí pero coinciden en su rechazo a un enemigo común, un triángulo compuesto por instituciones, grupos económicos y fuerzas del orden."Esos grupos persiguen una posición opuesta al ''sistema''", se describió en 2006 en un informe interno del Ministerio del Interior. Y las fuerzas de seguridad son odiadas porque son consideradas el "brazo armado de la opresión". Los sentimientos comunes cohesionan de tal modo a los aficionados que los comentaristas italianos se preguntan ya si no se llegara a conformar un "partido ultra" que abarque a todos."Grupos bien organizados han aprovechado el lamentable caso aislado de la terrible muerte de un aficionado para lanzar un preciso ataque contra el poder", resume el sociólogo deportivo Franco Ferrarotti. Su colega Alessandro Dal Lago prefiere recordar el ya histórico "profundo rechazo de las fuerzas de policía" por parte de los "tifosi".Hace ya tiempo que "il calcio" no es sólo el deporte más popular en el país de la selección "azzurra" tetracampeona del mundo, sino también el campo de batalla preferido por miles de personas que odian el sistema.
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