viernes, 11 de julio de 2008

Cerca de 5.000 cadistas se concentran en Carranza para exigir justicia deportiva

La tribuna del Ramón de Carranza se llenó una tarde de un 10 de julio para ver un partido en el que no había jugadores en el césped, sólo pancartas. Un encuentro en el que equipo (sin entrenador y con la plantilla de vacaciones) se jugaba más que tres puntos. Estaba en liza la permanencia en la categoría. Y a prueba, la fuerza de los aficionados cadistas para lograr que los distintos comités deportivos den la razón a la junta directiva en su recurso por alineación indebida del Hércules en el último partido de liga.Cerca de cinco mil camisetas amarillas animándose a sí mismas. Demostrándose que el cadismo está vivo a pesar de que los jugadores («mercenarios», como les calificaron ayer a gritos) lo enterraron bajo la pesada losa de la Segunda División B.Fue a las 20:11 horas cuando los aficionados se levantaron, se miraron los unos a los otros y comenzaron a aplaudirse, a entonar cánticos.
La palabra más repetida era «Justicia» (con mayúsculas). El videomarcador ayudaba con eslóganes del tipo «No es hora de pensar si estás o no favor del presidente -algunos pitos-. Es hora de demostrar lo que sientes por este escudo-miles de aplausos-».Las peñas y colectivos vinculados al club amarillo habían conseguido reunir más de quince mil apoyos, en su mayoría a través de internet, y ayer logró juntar a casi cinco mil personas en Carranza. Las diez mil de diferencia son las que los responsables de estas movilizaciones esperan convencer para que salgan a la calle el próximo 17 de julio para manifestarse contra la probable decisión del Comité de Apelación en perjuicio del Cádiz.
El comunicado oficial que se leyó por los altavoces tenía ese objetivo fundamental. «Vamos a meter la pelota que salió fuera en el minuto 96 el pasado 15 de junio. Los cadistas vamos a demostrar que sabemos hacer piña y remar a contracorriente», fue la primera arenga. «Hay que hacer que se den cuenta de que el cadismo no va a permitir el atropello que está sufriendo por parte de la Liga. Todos somos iguales ante la ley», fue la segunda.La afición amarilla se autoconvenció de que ahora más que nunca están en manos de ellos mismos, los que visten la camiseta cada domingo sin cobrar millones («No tenemos futbolistas, no tenemos entrenador, sólo tenemos a la afición», vociferaban los altavoces).Las imágenes de jugadores míticos como Arteaga o Mágico, acompañadas de los cánticos más recurrentes de las gradas de Carranza, acabaron por convencer a los cadistas que el Cádiz es bastante más que una temporada nefasta. Por eso, se concluyó la primera concentración para exigir justicia deportiva con la máxima de «Este recurso lo vamos a ganar» y si no «Se van a enterar».
La protesta acabó con todos los aficionados aplaudiéndose entre ellos, dándose aliento para la larga batalla que queda por delante (en Segunda o en Segunda B). Intentando demostrar una vez más que es una gran mentira que los submarinos pueden flotar, pero están hechos para hundirse. Al menos, no los amarillos.

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