lunes, 6 de febrero de 2017

La eterna promesa de los clubes: acabar con los ultras

Creía EL escritor Eduardo Galeano que "el fútbol padece las consecuencias de la acumulación de tensiones sociales, que estallan en las canchas de fútbol como en otros lugares". Sostenía, sin equivocarse, que "la violencia no viene del fútbol, va a aparecer al fútbol". Lo cierto es que suele ser habitual en los estadios observar comportamientos fanáticos de la afición o actitudes poco deportivas de los jugadores. 
Además, hemos visto y seguimos contemplando atónitos cómo ciertos equipos se resignan ante los ultras, eluden su condena o les permiten la entrada a los campos. Lo que supone, de facto, una forma de consentimiento.Los últimos episodios datan de esta semana. Por una parte, el insólito caso del futbolista ucraniano Zozulya. 
Su fichaje por el Rayo Vallecano levantó una polvareda enorme. Los Bukaneros, ultras del club madrileño, presionaron a la directiva para abortar la operación porque le presuponen al delantero una ideología neonazi y ellos defienden valores de extrema izquierda. El Rayo, asombrosamente, cedió al instante. ¿Con qué legitimidad unos fanáticos que no respetan el pluralismo se erigen como referente moral y se apropian de la identidad de un equipo de fútbol? O lo que es más sangrante: ¿cómo es posible que un club les entregue a unos pocos aficionados, en su mayoría violentos, tal patente de corso? 
Desconcierta, además, que en una sociedad como la española se antepongan los prejuicios ideológicos al derecho a pensar de cada uno como le dé la gana.Por otro lado, la Comisión Estatal contra la Violencia ha calificado a los Biris, los ultras del Sevilla FC, como grupo violento, lo que se traduce en que el equipo no debería ofrecerles ningún tipo de apoyo ni promoción. La directiva, sólo tras esta decisión y pese a los incontables sucesos que los Biris han protagonizado en los últimos años, ha prohibido la entrada en su estadio de cualquier elemento de animación que contenga la terminología de Biris o Biris Norte. Éstos, conscientes de su fuerza, hicieron un llamamiento a no animar a los jugadores hasta que les devuelvan sus distintivos. 
Las reacciones no se hicieron esperar: la plantilla emitió un comunicado defendiendo a sus ultras a la par que criticaba la violencia. Ambos casos, el del Rayo y el del Sevilla, configuran un ejercicio de cinismo, en el que los equipos condenan a los violentos pero a la vez son rehenes de los fanáticos. Es la muestra más evidente de que los ultras funcionan como una suerte de familia mafiosa a la que se pliegan ciertos clubes hasta que alguna de sus acciones ya resulta injustificable: cuando hay una muerte, altercados de gravedad o una sentencia judicial mediante. 
Y todo por el temor de enfrentarse a un estadio que no genere tanto alboroto. El prestigio que en el fútbol se le otorga a los ultras es impensable en cualquier otra actividad social.No miente Galeano: el fútbol no es violencia. 
Pero los clubes, tanto directivas como jugadores, son responsables en buena medida de lo que sucede. El mundo del fútbol debe comprender que no se trata de reprimir, sino de prevenir. No se puede permitir el acceso de violentos a los estadios. Y la única forma de que la cara más deplorable de este deporte pueda llegar a desaparecer es dejar de auspiciarla. Se necesitan actos. Lo hicieron, contundentemente, Joan Laporta y Florentino Pérez. No es imposible.

domingo, 5 de febrero de 2017

Real Sociedad - Osasuna









Fc Barcelona - Ath Bilbao


Pescara - Lazio

Los Biris acuden con un notario para que certifique la prohibición de entrar con la pancarta

El grupo ultra Biris Norte ha acudido al Sánchez-Pizjuán con un notario para que certifique por escrito los motivos por los que se les prohíbe entrar con la pancarta que les representa al estadio para ver el partido ante el Villarreal.
El apoyo del resto de aficionados está siendo masivo y la mayoría portan las pegatinas con el lema "Yo soy biri" que ha repartido el colectivo Sevillismo Unido.
Ayer mismo los Biris anunciaron en un comunicado el cese de su actividad como foco de animación del Sevilla, al considerar que las prohibiciones del club impiden que se anime desde Gol Norte.

Real Burgos - Real Racing




Sevilla - Villarreal




Diter Zafra - Arroyo CP



Rayo - Almeria





"Rechazamos a una persona que apoya a grupos paramilitares"


Representantes de la afición del Rayo Vallecano han llevado a cabo una rueda de prensa en las horas previas al partido que mide a su equipo con el Almería en el Estadio de Vallecas. En contra de su historia"Estos días hemos escuchado que la afición ha impedido un fichaje de un neonazi y no es cierto. No hemos impedido nada, hemos mostrado un rechazo a un fichaje que va contra los valores del club. Tiene 92 años de historia y desentonan con lo que es el sentir del club. Fichar a un jugador que apoya a grupos racistas es una contraposición".Gestión de Martín Presa"Estamos en contra del fichaje de Zozulya por la demostración evidente de financiación a grupos paramilitares y neonazis. No entronca con el conjunto de nuestra afición y equipo. En el fondo lo que sacamos a la luz es que hay una nefasta gestión de Raul Martín Presa. El conjunto de la afición estamos cansados de su gestión personalista. Entendemos que el fichaje de Zozulya no pinta nada en un equipo como el Rayo".

A la deriva"El club lo fichó y sonaron rumores. Los aficionados se movilizaron y se pusieron en contacto con el club para mostrar el rechazo al fichaje. El club dudó, hubo unas horas de duda. Presa unilateralmente decidió seguir con el fichaje y anunciarlo de ultima hora. Es un capitulo de un libro que es la nefasta gestion de presa en el rayo. Somos un club a la deriva que no sabe lo que quiere. Podríamos hablar del estadio, de la ciudad deportiva, de como deja abandonada la cantera y el femenino , nula comunicación con las peñas".No es bien recibido"Si el jugador quiere jugar ya hemos expresado que no es bien recibido. Hay una amplia opinión sobre ello. Si considera que tiene que jugar aquí perfecto porque es su decisión pero no es bien recibido por la masa social del club". Ultras, prensa..."No apoyamos a los ultras ni a la prensa que insulte a la afición. Rechazamos a una persona que se ha posicionado públicamente de su manera, políticamente. Apoya a grupos paramilitares neonazis".
Si la hinchada del Rayo Vallecano es de corte antisistema no es por casualidad. Vallecas es conocido también en otras provincias fuera de Madrid por ser un barrio obrero, que se escribe con «k», con míticos garitos punk-rock como el Hebe o el Jimmy Jazz, de gente que ha votado mayoritariamente a la izquierda y emblema, en definitiva, de la clase trabajadora y su lucha en las calles. Tanto Puente como Villa de Vallecas han sido los únicos distritos de la capital, junto con Centro, en los que Podemos ganó en las últimas elecciones generales de junio de 2016. Y, aunque el deporte debería estar por encima de las ideologías, lo cierto es que las hinchadas son, sobre todo cuando hablamos de clubes pequeños, un reflejo de lo que se masca en los alrededores de los estadios. «Igual que en el Athletic de Bilbao siempre van a querer a un vasco o muchos ultras fachas siempre van a insultar a un negro en el campo, en Vallecas no queremos a un nazi», sostiene un seguidor. Así ha recibido la mayor parte de la hinchada franjirroja el traspaso del jugador ucraniano Román Zozulya, un fichaje lleno de polémica por su supuesto pasado neonazi. A las pegatinas y carteles antifascistas que siempre han forrado estas calles se unen ahora las que piden prácticamente la «extradición» de Zozulya del barrio, aunque otros hablan de un «malentendido» y que realmente no defiende esa ideología. Pero parece que poco puede hacer ya para cambiar la opinión de los vallecanos. «Para darte cuenta de eso, sólo tienes que mirar las fotos que ha publicado él mismo en sus redes sociales, vestido con el uniforme militar ucraniano y las numerosas donaciones que ha dado al ejercito de su país», asegura otro vecino.
Y es que, para muchos de sus seguidores, el Rayo no es sólo un equipo de fútbol, sino una serie de valores. «Sus ideales no nos representan, no merece llevar la camiseta de nuestro equipo», zanjan frente al estadio de Vallecas. Así lo explican también desde un comunicado difundido estos días por la Plataforma ADRV, una asociación que agrupa varias peñas rayistas, en la que lamentan la «tremenda hipocresía que manifiestan los clubes y organismos oficiales que propugnan la Ley contra la Violencia y la Xenofobia en el Deporte y sus palabras vacías». «Fomentar y luchar contra la xenofobia es hacer cosas como las que estamos haciendo», señalan. Porque admiten que «si fuésemos una afición sumisa, si no existiese un vínculo tan fuerte entre Vallecas y el Rayo, el jugador ucraniano ya estaría entrenando». Una persona que, según ellos, «ha hecho gala de un pensamiento, una acción y una exposición de unas ideas nazis que son absolutamente intolerables para el rayismo». «Creemos en el fútbol de valores y defendemos unos principios básicos y una dignidad cuando nos oponemos a que un jugador neonazi vista la franjirroja». Y es que, aseguran que «desde Vallecas nunca se ha pedido el carné de ningún partido a nadie pero lo singular de este caso ha sido su militancia activa lo que nos obliga a posicionarnos». «Preferimos bajar a Segunda B a salvarnos por un gol de un nazi», concluye un bukanero. También se muestran muy descontentos en el barrio con la gestión del presidente del Rayo, Raúl Martín Presa. «Otra mala decisión, una de tantas, que llevamos aguantando en los seis años que lleva como presidente de nuestro equipo», comenta otro aficionado. Una veintena de ellos, los más activistas, se acercaron esta semana a la Ciudad Deportiva del Ensanche de Vallecas para protestar contra el traspaso del ucraniano. El presidente de la Liga, Javier Tebas, estudia querellarse por ello al poderse calificar como coacciones y amenazas.
Por ello los establecimientos y comercios de la zona, que lucen orgullosos el escudo del club en las paredes, con todo lo que ello conlleva, prefieren no hacer declaraciones, pero afirman que el rechazo hacia este jugador es generalizado. «No es algo que piensen los bukaneros, todas las peñas y aficionados están en contra del fichaje», afirma el propietario de un bar de la zona. Por su parte, la Plataforma ADRV ha convocado para las 14:45 una rueda de prensa, en la calle Payaso Fofó en la que se posicionarán sobre la polémica. En lo deportivo, el problema que se le plantea al Rayo es que ya es el tercer fichaje de Zozulya esta temporada y la normativa no le dejaría fichar ya por otro equipo por lo que, si no puede ni entrenar en Vallecas, podría denunciar por no poder ejercer su derecho al trabajo. De momento sigue entrenando con el Betis. Allí los «supporters» (hinchas de derechas) sí le recibieron bien a su llegada.
Bukaneros, algo más que una hinchada «antisistema»
No toda la afición de Rayo pertenece a Bukaneros pero sí es esta peña la que más ruido hace y la que «manda» en la grada. De marcado carácter «antifascista», los bukaneros se crearon en 1992 por un pequeño grupo de aficionados que quería dejar claro en los partidos quiénes eran los hinchas de Vallecas, un barrio marcado por el movimiento antifascista y antirracista. Pero 25 años después de su creación, estos aficionados han llevado fuera del estadio sus proclamas y han protagonizado sonados altercados en las calles. Su estética, su ideología, la música que escuchan, los valores que defienden y las manifestaciones a las que acuden, les han hecho inconfundibles y más conocidos fuera que dentro del campo. Muchos de sus miembros están fichados por la Brigada Provincial de Información como radicales de extrema izquierda y sus detenciones policiales son luego defendidas y justificadas en la grada con banderas de apoyo al miembro arrestado o encarcelado. Así funciona la familia «antifascista» madrileña y esa lealtad ciega al compañero víctima de lo que ellos consideran represión policial, es una de sus señas de identidad. «Es muy habitual hacer identificaciones en cualquier concentración impulsada por la Coordinadora Antifascista y sacar unos cuantos carnés de bukaneros», explican fuentes policiales. Según éstas, Bukaneros lleva protagonizando incidentes prácticamente desde su origen pero las más destacadas ha sido en la última década. Por ejemplo, la quema de un vehículo de Policía Municipal de Madrid en 2011 en la previa de un partido Rayo Vallecano-Betis y el ataque posterior al autocar del equipo bético. También fue sonada la detención de 13 miembros de esta hinchada radical y el registro de su sede con motivo del supuesto sabotaje eléctrico previo a la celebración de otro partido, el Rayo-Real Madrid, en 2012.
Pero el altercado más famoso para este colectivo fue a raíz detención de uno de sus miembros en el marco de la huelga general del 14 de noviembre de 2012. Alfonso Fernández, más conocido como «Alfon», fue arrestado por portar un artefacto explosivo. Por ello cumple una condena de prisión de cuatro años (ratificada por el Supremo en 2015) y eso le ha convertido en héroe y motivo orgullo bukanero, ya que ellos interpretan que está encarcelado por ejercer la «lucha obrera».
En el posterior registro de la sede del grupo, en la calle Dolores Folguera (se reunían en un garaje) los agentes se incautaron de escudos fabricados con tapas de contenedor, bengalas, bates de béisbol, martillos o palos afilados a modo de lanza. Unos utensilios que no parecen necesarios para animar en la grada. Una grada llena de pancartas de corte político, de apoyo a distintos militantes del antifascismo o causas siempre de este estilo.
50 detenidos
En varias operaciones policiales relacionadas con agresiones del colectivo «antifa» a jóvenes que eran identificados como de ideología contraria o bien seguidores de otros equipos de la capital se han producido detenciones de individuos de esta peña radical. El año pasado, en el marco de la operación Flor de Loto de la Policía Nacional se produjeron 15 detenciones tras atacar en la calle Téllez de la capital a tres individuos que identificaron como «pijos». Todos los detenidos pertenecían a Bukaneros. Así, las detenciones a estos hinchas por alteraciones del orden público o agresiones no son un hecho aislado. En los últimos años, según fuentes policiales, son en torno al medio centenar.

Pablo Hasel desea que el avión del Betis se estrelle por el apoyo del club a Zozulya

El rapero Pablo Hasel fue condenado en 2014 por enaltecimiento del terrorismo por sus polémicos mensajes en las redes sociales. Asimismo, sus mensajes injuriosos contra la Corona le han llevado en varias a testificar ante la Justicia. 
Por su parte, el futbolista ucraniano Roman Zozulya vio frustrada su cesión hasta final de temporada por al Rayo Vallecano, cuando los ' Bukaneros', el grupo radical asociado a la extrema izquierda y acérrimo seguidor del club, le  acusaron de ser simpatizante de la causa nazi y exigieron que el traspaso no se llevara a cabo. 
Tras unos episodios de pintadas en las inmediaciones del estadio del Rayo e incluso una tensa conversación con el representante del jugador, el internacional ucraniano decidió regresar a Sevilla y esperar a ver el desarrollo de los acontecimientos. 
Los excompañeros de Zozulya no dudaron en  comunicar en público su apoyo hacia el jugador y hacia su familia, dado el comportamiento "ejemplar" del futbolista durante su etapa en el conjunto bético. 
Zozulya se da hasta el lunes para tomar una decisión
Zozulya ha asegurado este viernes que no siente miedo por la actitud hostil "ni de los grupos ultras" del Rayo Vallecano que se han opuesto a su cesión "ni de nada" porque el fútbol es "toda" su vida, pero que si tiene que elegir entre fútbol y familia, "como cualquier persona" elige a los suyos. 
El delantero ha atendido este viernes a los medios de comunicación en la embajada de Ucrania en España tras la oposición de una parte de la afición del Rayo Vallecano a su cesión hasta final de temporada desde el Betis y ha confesado que la situación por la que ha atravesado ha sido "difícil" y le da "mucha pena", aunque no tiene temor alguno. 
"Ayer me reuní con LaLiga y la AFE y me ofrecieron dos posibilidades: la primera, jugar en el Rayo y tendría toda la seguridad, para mí, para mi mujer, mis hijos. Pregunté por mi hijo, cómo podría ir al colegio con toda la seguridad y me dijeron que no habría ningún problema. La segunda opción es volver al Betis pero sin jugar, solo para entrenar", señaló el punta de Kiev. 
Zozulya señaló que tiene hasta el lunes para pensárselo y decidir qué opción tomar y aseguró que en ello influirá "mucho" lo que le diga su familia que es lo que más le importa y que "hay mucho que pensar y que el lunes se sabrá". 
Desveló que, pese a las acusaciones de los ultras, no quisieron hablar con él "cara a cara" cuando se lo pidió porque, pese a que le acusaron e insultaron, él estaba dispuesto "a contestar sus acusaciones" y a rebatirlas. 
"Me acusan de fascista por apoyar al ejército ucraniano contra los terroristas prorrusos y no lo soy. Estoy convencido de que si lo que ha ocurrido en Ucrania, hubiera sido en España, muchos españoles serían los primeros en ir a defender a su país, igual que yo a mi patria", explicó Roman Zozulya. 
Agregó que "si hubiera gente sin medicamentos ni ropa ni comida, muchos futbolistas españoles les ayudarían, porque defienden su país". 

Ultras del Dortmund atacaron a hinchas del Leipzig, entre ellos mujeres y niños

Una parte de los 8.500 aficionados del Leipzig desplazados a Dortmund para ver a su equipo fue objeto del lanzamiento de piedras y latas por parte de seguidores del equipo local.
El ataque tuvo lugar en las inmediaciones del estadio Signal Iduna Park, donde acudieron cerca de 81.630 personas para ver el triunfo del Dortmund por 1-0.
"Antes del partido, en el barrio Strobelallee (al lado del estadio), piedras y latas fueron lanzadas a un grupo de aficionados del Leipzig", informó la policía a través de un comunicado.
La policía informó de la detención de 28 personas por posesión de explosivos, actos violentos, desorden público, insultos e insubordinación.
El Leipzig no fue capaz de confirmar a la agencia SID, filial alemana de la AFP, cuántos de sus seguidores resultaron heridos, aunque el diario Bild informó que 10 personas fueron hospitalizadas.
En un comunicado publicado el la web del Dortmund, firmado conjuntamente por el presidente Reinhard Rauball y el presidente ejecutivo Hans-Joachim Watzke, el club se distanció de los hechos, "rechazando enérgicamente toda forma de agresión".
"Os aseguramos: ¡el BVB realizará todo lo posible, para aclarar esta conducta indebida por parte de ciertos aficionados, además de sancionarla fuertemente de acuerdo a las posibilidades disponibles!", agregó el texto.
Los directivos piden disculpas por lo ocurrido e instan a todo aquel que fuese testigo de las agresiones a presentarse ante la policía y facilitar informaciones "que puedan ser de ayuda para la identificación de los delincuentes".

Real Oviedo - Mallorca



Sporting - Alavés






Tenerife - Elche


Protestas en Mestalla antes del Valencia vs Eibar

FACEBOK

https://www.facebook.com/superhincha1/















Recibimiento River Plate vs. Lanús - Supercopa Argentina

“Zozulia no es nazi, Zozulia es un patriota”

El caso Zozulia se ha convertido en un asunto de Estado en Ucrania. Todo el país apoya al delantero, defendiendo sus valores patrióticos y calificando de intoxicaciones interesadas las etiquetas de ultraderecha que se le asignan. ABC de Sevilla y alfinaldelapalmera.com se han puesto en contacto con varios periodistas deportivos de Ucrania que describen cómo están viviendo en su país toda esta polémica y que dan su versión de lo que ha motivado este conflicto.
Igor Tsyganyk es uno de los presentadores deportivos estrella del Canal 2+2. «En Ucrania todos estamos orgullosos de Zozulia. Es un buen jugador y una buena persona. Estamos en guerra con Rusia y ha apoyado a nuestras tropas en el Donbass. En España tienen que entender que esta situación es diferente a lo que viven allí. Zozulia no es un nazi, sino un patriota. No es miembro de ningún partido de ultraderecha. En Ucrania estamos indignados con todo lo que está pasando porque no entendemos la situación. Es un patriota. Eso no es un delito y no pueden impedirle hacer su trabajo. No entendemos al Rayo, ni a su afición. Están mezclando política y fútbol y eso no es bueno», señala el periodista ucraniano.
En el mismo canal televisivo interviene como comentarista Alex Zolotogorskiy, quien repite el punto de vista de su compañero. «La gente de Ucrania está muy unida en torno a Zozulia. Incluso se ha creado una etiqueta en Twitter para apoyarle (#ProudofZozulya). Roman no es sólo un jugador de fútbol para nosotros, es un gran patriota y un voluntario. No es un nazi. Es un hombre con un gran corazón que ha ayudado a defender nuestro país de la expansión rusa. Creo que su cesión al Rayo ha sido un error porque no han tenido en cuenta las orientaciones políticas en Vallecas», manifestaba este periodista.
Con más de 31.000 seguidores en Twitter y como comentarista de relevancia de los canales Football 1 y 2 de footballua.tv y también periodista de Radio Vesti, Viktor Vatsko considera que «la situación es una vergüenza para el Rayo, por una parte, y para los agentes de Zozulia, por otra. El Rayo debería hacerlo todo para defender a su propio jugador y los representantes, cuando realizan una operación así, han de conocer todo acerca del equipo al que va el futbolista y cómo son sus aficionados. Creo que Roman (Zozulia) no merece esa actitud por parte de la gente, que ni siquiera pueden imaginarse la verdadera situación que estamos viviendo en Ucrania. Es cierto que Zozulia ha protagonizado un importante papel apoyando al ejército de Ucrania, ayudando a los hospitales, socorriendo a los soldados heridos… Pero he de decir que muchos ucranianos apoyamos a nuestro ejército. Estamos viviendo una guerra en nuestro propio territorio y el ejército de Ucrania está defendiendo a nuestro país del ataque de un poderoso, rico y peligroso enemigo. Todo el país está unido en esta lucha y apoyamos a nuestros soldados. ¡Zozulia no es un nazi ni un fascista! Me ha parecido muy bien que el Betis le haya apoyado en estos problemas. Creo que le ha venido muy bien a su familia y a él mismo. Este caso ha sido chocante para todo nuestro país. Todos los medios de comunicación, los políticos, incluido el Primer Ministro, y muchos famosos han expresado en sus entrevistas su apoyo incondicional a Roman. Es muy difícil para nosotros entender la posición de los aficionados del Rayo».
Para Roman Bebekh, bloguero y comentarista televisivo en 2+2, Rusia es la responsable de todo lo que está sucediendo: «Están haciendo propaganda para dañar a nuestro ejército porque estamos en guerra. Pero es que también hay una guerra informativa. Quieren manchar a nuestros soldados y a nuestro país diciendo que somos fascistas. Nosotros no queremos a los rusos, queremos ser un país independiente y democrático. Ucrania no es fascista ni nazi. Ni Zozulia tampoco. Él apoya al ejército, como todos nosotros. No entendemos lo que está pasando en España. En Ucrania todo el mundo quiere a Zozulia porque ha apoyado a los nuestros. Otros deportistas no se han atrevido. Es un patriota que ha hecho muchas campañas a favor de los más necesitados. Es un orgullo para nuestro país. Nos ha gustado mucho que el Betis apoye al jugador, es lo justo. Aquí y allí ha tenido compañeros de diferentes razas y jamás ha tenido ningún problema. Toda la familia del fútbol ucraniano está con él. Todo ha sido un gran error desde su llegada. Él quería hablar con los ultras del Rayo y no le dejaron. En Europa desconocen lo que pasa en Ucrania. Aquí están viniendo muchos rusos al Este del país. Le pongo un ejemplo: mi primo es de Moscú y ha ido al Donbass a luchar contra nosotros, contra su familia».
Mientras, Yevgen Blazhko, jefe de la sección de noticias de sportarena.com, señalaba que «los aficionados del Rayo han cometido un gran error. De ninguna manera Zozulia es un nazi. Cuando llegó a Sevilla lo hizo con un escudo de Ucrania, no un símbolo nazi. Y lo peor es que en su carta a los aficionados del Rayo lo explicó bien pero ellos siguieron creyendo que sí lo era, ¿por qué? Zozulia puede no ser el mejor jugador en la liga de España pero es muy desafortunado ver que nuestros símbolos son confundidos con la ideología nazi. Roman es simplemente un patriota ucraniano. Ayudó a nuestro ejército en momentos muy difíciles. Hay que recordar que fue Rusia la que atacó a Ucrania. Vi el vídeo de Joaquín y sus compañeros apoyando a Zozulia y fue algo muy positivo. Aquí el asunto está en todos los medios deportivos y en los de información general también se menciona pero lo principal, obviamente, es la guerra. No guardamos resentimiento a los aficionados españoles pero los seguidores del Rayo tienen ya una horrible reputación en Ucrania. Han mentido con Zozulia y con nuestros símbolos pero sabemos que están dominados por la extrema izquierda».
Por último, Andrei Siniavskiy, editor deportivo del diario Novoe Vremya, afirmaba al respecto de este asunto que “apoyo totalmente a Zozulia, que de ninguna manera es nazi. Él ha estado ayudando a nuestras tropas en la guerra contra Rusia y las fuerzas prorrusas en el Este de Ucrania. Tengo entendido que los ultras del Rayo son de extrema izquierda y que ahora muchos movimientos radicales europeos (Le Pen, por ejemplo) están apoyando a Putin, por lo que no me extraña que puedan acusar de nazi a alguien que se enfrenta a Rusia. El propio Zozulia ha declarado que los ultras mismos le dijeron que ellos apoyan a las fuerzas prorrusas en Ucrania. Deberían saber que apenas teníamos ejército (sólo unas 5.000 unidades) y que no había dinero en el presupuesto para esta partida y cuando Rusia ilegalmente anexionó Crimea e invadió la parte este de Ucrania (Donbass) no podíamos resistir si no era por los voluntarios y uno de ellos fue Zozulia”.

Cádiz - Mirandés








Hinchas de River se metieron al terreno de juego e interrumpieron la final contra Lanús

Lanús había terminado de sellar el marcador ante River en el Estadio Único de La Plata y sólo esperaba que se consuman los minutos para que el árbitro pite el final, consagrándolo como campeón de la Supercopa Argentina.
Antes de que eso suceda, un puñado de hinchas del Millonario saltaron al terreno de juego e interrumpieron durante poco más de un minuto el normal desenlace del compromiso.
Si bien las cámaras de televisión devolvieron pocas imágenes del ingreso de los simpatizantes, el encuentro debió ser detenido varios segundos. Apenas se reanudó, el juez Germán Delfino decidió finalizar el pleito y decretar que el Granate se alzó con el sexto título de su historia.
Cabe destacar que este duelo disputado en estadio neutral contó con la presencia de las dos parcialidades, hecho que generó una excepción ya que que en el fútbol argentino está prohibido el ingreso de hinchas visitantes desde el 2013, más allá de algunas fallidas pruebas que realizaron las autoridades tiempo después.

Bukaneros, algo más que una hinchada «antisistema»

No toda la afición de Rayo pertenece a Bukaneros pero sí es esta peña la que más ruido hace y la que «manda» en la grada. De marcado carácter «antifascista», los bukaneros se crearon en 1992 por un pequeño grupo de aficionados que quería dejar claro en los partidos quiénes eran los hinchas de Vallecas, un barrio marcado por el movimiento antifascista y antirracista. Pero 25 años después de su creación, estos aficionados han llevado fuera del estadio sus proclamas y han protagonizado sonados altercados en las calles. Su estética, su ideología, la música que escuchan, los valores que defienden y las manifestaciones a las que acuden, les han hecho inconfundibles y más conocidos fuera que dentro del campo. Muchos de sus miembros están fichados por la Brigada Provincial de Información como radicales de extrema izquierda y sus detenciones policiales son luego defendidas y justificadas en la grada con banderas de apoyo al miembro arrestado o encarcelado. Así funciona la familia «antifascista» madrileña y esa lealtad ciega al compañero víctima de lo que ellos consideran represión policial, es una de sus señas de identidad. «Es muy habitual hacer identificaciones en cualquier concentración impulsada por la Coordinadora Antifascista y sacar unos cuantos carnés de bukaneros», explican fuentes policiales. Según éstas, Bukaneros lleva protagonizando incidentes prácticamente desde su origen pero las más destacadas ha sido en la última década. Por ejemplo, la quema de un vehículo de Policía Municipal de Madrid en 2011 en la previa de un partido Rayo Vallecano-Betis y el ataque posterior al autocar del equipo bético. También fue sonada la detención de 13 miembros de esta hinchada radical y el registro de su sede con motivo del supuesto sabotaje eléctrico previo a la celebración de otro partido, el Rayo-Real Madrid, en 2012.
Pero el altercado más famoso para este colectivo fue a raíz detención de uno de sus miembros en el marco de la huelga general del 14 de noviembre de 2012. Alfonso Fernández, más conocido como «Alfon», fue arrestado por portar un artefacto explosivo. Por ello cumple una condena de prisión de cuatro años (ratificada por el Supremo en 2015) y eso le ha convertido en héroe y motivo orgullo bukanero, ya que ellos interpretan que está encarcelado por ejercer la «lucha obrera».
En el posterior registro de la sede del grupo, en la calle Dolores Folguera (se reunían en un garaje) los agentes se incautaron de escudos fabricados con tapas de contenedor, bengalas, bates de béisbol, martillos o palos afilados a modo de lanza. Unos utensilios que no parecen necesarios para animar en la grada. Una grada llena de pancartas de corte político, de apoyo a distintos militantes del antifascismo o causas siempre de este estilo.
50 detenidos
En varias operaciones policiales relacionadas con agresiones del colectivo «antifa» a jóvenes que eran identificados como de ideología contraria o bien seguidores de otros equipos de la capital se han producido detenciones de individuos de esta peña radical. El año pasado, en el marco de la operación Flor de Loto de la Policía Nacional se produjeron 15 detenciones tras atacar en la calle Téllez de la capital a tres individuos que identificaron como «pijos». Todos los detenidos pertenecían a Bukaneros. Así, las detenciones a estos hinchas por alteraciones del orden público o agresiones no son un hecho aislado. En los últimos años, según fuentes policiales, son en torno al medio centenar.
La patente de corso de los bukaneros
Han sido largas décadas de ocultación: la prensa española, con plena conciencia, ha venido silenciando sistemáticamente las agresiones de la extrema izquierda. Crímenes, secuestros, palizas, asesinatos…la naturaleza ideológica de todos estos hechos era hurtada a los focos públicos una y otra vez, sin el menor empacho.
Consecuencia de esa obscena coyunda transicionita entre la prensa y la casta que hoy nos abochorna, las agresiones se silenciaban y los crímenes se disfrazaban de un modo completamente deliberado: y así llegamos a la conclusión de que ETA era, en realidad, una banda ¡fascista! (timorata imputación mantenida hasta que se le pudo aplicar la siempre más deseable variante nazi) frente a la evidencia de su propia definición marxista-leninista. 
Y es que es ya costumbre que, para los mayoritariamente apesebrados medios que padecemos, cuando la izquierda se vuelve mala entonces deja de ser izquierda, y pasa a ser denominada “fascista”. Lo cual apuntala la idea de la bondad metafísica de la izquierda; tanto, que cualquier forma de mal es incompatible con ella.   
De modo que las agresiones del movimiento okupa, cotidianamente brutales durante lustros, se absolvían revestidas de marginalidad suburbial, mientras que los choques en la universidad se solventaban mediante el expediente de los “enfrentamientos entre estudiantes y “ultraderechistas”. Naturalmente, los fascistas no podían ser más que eso: fascistas. Su condición, por supuesto, les excluía de ser contados entre el número de los estudiantes.  
¿Fascistas? y antifascistas
La denominación misma de unos y otros, fascistas y antifascistas, es engañosa en grado máximo: en primer lugar porque, mientras que los unos se autotitulan “antifascistas” y como tal son denominados, los otros no se denominan a sí mismo “fascistas” sino que este es, más bien, un epíteto administrado por sus enemigos, y sin embargo recogido por esa prensa pretendidamente neutral.
Por lo demás, resulta evidente que, en una sociedad amaestrada para denostar el “fascismo” en su misma enunciación, la adscripción “antifascista” parece elevarse hasta los cielos. Ante un “fascismo” satanizado, lo que se le oponga habrá de ser, por fuerza, algo próximo a la perfección. Bien, tampoco vamos a obligar a nuestros periodistas a meditar sobre esto. 
Así que no puede resultar extraño que, convenientemente agitada por el pesebre mediático, se haya instalado la idea de que la única violencia perseguible de oficio sea la fascista, mientras la ultraizquierdista resulta, a ratos, cordialmente censurable. Algo ya sabíamos de esto por cuanto, siendo que el crimen en forma de tiro en la nuca y coche bomba recibía siempre sus inspiraciones e instrucciones de las mismas madrigueras, el discurso se afanaba en aquello de censurar la violencia “venga de donde venga”. 
Lo cierto es que la violencia “fascista” es, hoy por hoy, residual, mientras la de la extrema izquierda se está generalizando peligrosamente, entre otras razones debido a que los medios han hecho suyo un relato falseado que nos han hecho ingerir sorbo a sorbo. 
Y así es como hemos llegado a esto.
La patente de corso de los Bukaneros
La noticia saltó hace escasos días. Roman Zozulya, jugador ucraniano del Betis iba a ser cedido por el equipo sevillano al Rayo Vallecano, pero los hinchas radicales de este club se opusieron a que se integrase en su plantilla. ¿La razón? Roman había posado como patriota ucraniano y, al parecer, profesaba una ideología de extrema derecha.  
El grupo conocido como Bukaneros -en el que se dan cita peligrosos activistas de extrema izquierda junto a conocidos delincuentes, sin que muchas veces pueda establecerse la frontera entre unos y otros- ha exhibido la capacidad de influencia de que goza en el club vallecano. Debido a su presión, Roman ha sido vetado –por el procedimiento de la amenaza- en el campo de Vallecas. 
El debate que se ha generado, tratando de confirmar o de negar la pertenencia del jugador a una determinada ideología, ha falseado la cuestión desde el primer momento, como si establecer la ideología del deportista justificara no ya el matonismo de los Bukaneros, sino simplemente la discriminación de una persona en función de su ideología.     
Este grupo ultraviolento ha hecho honor a su reputación aplaudiendo la agresión que sufrió una chica en Murcia hace escasas fechas a manos de correligionarios suyos, y en la que una joven recibió una verdadera paliza por parte de una decena de miembros de un grupo de extrema izquierda. 
Aunque presumen de lo contrario, nada les ha importado que se trate de una agresión contra una mujer ni que la agresión se haya producido en unas condiciones de superioridad que harían enrojecer de vergüenza hasta al más abyecto de los canallas.
Abel “Caín” Resino
El de Roman no es el primero de los trágalas que imponen las bandas de ultraizquierda a los clubes en cuyas gradas predican sus doctrinas del odio.   
Todavía está fresca en la memoria la vergonzosa cesión de la directiva del Celta con motivo del fichaje de Abel Resino, cuando los hinchas radicales del club gallego obligaron a este a deshacerse de Salva Ballesta, que llegaba en calidad de segundo de Resino al club gallego. 
Ballesta, significado por su patriotismo, fue vetado en Vigo por los denominados Celtarras, un grupo que contiene en el nombre una alusión inequívoca que jamás ha motivado la intervención del club, de ningún organismo oficial deportivo o de otro tipo. Pues bien: estos tipos de extrema izquierda, y cuyas simpatías no son precisamente un misterio, impusieron su voluntad sobre la de la directiva que, atemorizada, cedió con inmediatez a las exigencias mafiosas del grupo radical. 
Tras hablar con el presidente gallego, Resino no dudó en deshacerse de su compañero con tal de fichar. Desde entonces, es fama en el mundo del fútbol que a Abel Resino se le conoce como Caín Resino. Se lo ha ganado a pulso.     
Las varas de medir del mundo del fútbol
Pero no fue solamente el Celta. Salva Ballesta fue también rechazado por el Cádiz cuando estaba a punto de fichar como entrenador por el equipo andaluz, hace ahora apenas un año. Al anunciarse la nueva adquisición cadista, las Brigadas Amarillas –sección de extrema izquierda del Cádiz- informaron a la directiva con significativa suficiencia: “Esperamos que sea un bulo. No estamos para polémicas. Vizcaíno no queremos fascistas en nuestro banquillo.”
Lo más curioso es que estas bandas portan banderas de la Unión Soviética y despliegan retratos con el rostro de un asesino, torturador y carcelero como fue el Che Guevara, y todo ello con absoluta impunidad. Así, mientras que por un lado se retiran banderas de España en las que figura el escudo que se conserva en el original de la Constitución, por el otro hoces y martillos, enseñas negras de la anarquía, banderas republicanas y estrellas rojas impresas sobre distintas banderas autonómicas así como mensajes de apoyo a bandas terroristas, han sido exhibidos con absoluta impunidad ante la abstención de la Liga de Fútbol Profesional y demás organismos del fútbol patrio. 
Numerosos clubes de fútbol, sin embargo, han sido multados por insultos racistas u otros de índole variada, mientras esos mismos organismos se obstinan en ignorar la escandalosa utilización política que los independentistas hacen para su causa de cada partido que el FC Barcelona disputa en su estadio, con el respaldo explícito de la junta directiva del club catalán. 
Para el archivo quedan las estruendosas omisiones de San Mamés y el Sadar cuando en los campos de España se guardaba un minuto de silencio por asesinatos a cargo de los terroristas etarras, en alguna ocasión incluso sobre policías de servicio en los campos de fútbol.
Imposible no dar la razón a Lesmes con lo de la justicia y los robagallinas, ya saben. 
No es una broma
La advertencia de los Bukaneros es tomada en serio por los clubes y la policía. 
De sus filas han salido personajes peligrosos, el último de los cuales –entre los más notorios- ha sido Alfonso Fernández Ortega, alias “Alfon”. Este sujeto fue detenido portando explosivos y tornillería para usar como metralla durante la huelga general del 14 de noviembre de 2012, y con anterioridad había participado en una atraco, y se le imputaron los delitos de robo con violencia, agresión sexual, falta de lesiones, injurias y amenazas, así como se le incautaron diversas drogas. Además de protagonizar agresiones de carácter ideológico-futbolístico contra seguidores del Betis, Atlético de Madrid, Unión Deportiva Las Palmas y Real Madrid, en muchos casos simples aficionados.
Todo este historial no ha arredrado a partidos con representación parlamentaria, como Izquierda Unida y Podemos, que han manifestado su solidaridad con “Alfon” en público.
La atmósfera que se ha creado es de una enorme intimidación. Por eso, el jugador ucraniano se lo está pensando:
“Ayer me reuní con La Liga y la AFE y me ofrecieron dos posibilidades: la primera, jugar en el Rayo y tendría toda la seguridad, para mí, para mi mujer, mi hijo. Pregunté por mi hijo, cómo podría ir al colegio con seguridad y me dijeron que no habría ningún problema. La segunda opción es volver al Betis pero sin jugar, solo para entrenar.”
Parece que el jugador ha sido informado sobre la violencia extrema de los Bukaneros y no tiene claro el aspecto de la seguridad. Piensa sobre todo en su hijo, porque teme que su corta edad no sea garantía frente a los radicales rayistas. Asegura que “tiene mucho que pensar” y que el lunes tomará la decisión. 
Roman ha intentado incluso reunirse con los Bukaneros “cara a cara”, pero estos han rehusado. “Me acusan de fascista por apoyar al ejército ucraniano contra los terroristas prorrusos, y no lo soy.” Y añade, algo optimista: “Estoy convencido de que si lo que ha ocurrido en Ucrania, hubiera sucedido en España, muchos españoles serían los primeros en ir a defender a su país, igual que yo a mi patria.”
El que Roman haya sido puesto en la tesitura de dar explicaciones implica cierta aceptación del papel de fiscales que los Bukaneros se otorgan a sí mismo.
Ninguna sociedad que se respete a sí misma puede permitir que tales cosas sigan sucediendo. Urge poner coto a la actuación de esta banda, y de otras como ella, y expulsarlas del mundo del fútbol -y de la vida civil y civilizada-, del que se están apropiando con la pasividad, cuando no de la complicidad, de casi todos.
Futbol y política ¿Separados?
La mañana ya se presentaba caliente, con la presencia del grupo ultra Bukaneros en las instalaciones deportivas del Rayo, en señal de protesta y frontal oposición a la incorporación del delantero, debido a su orientación política. Una pancarta colgada en la valla de los campos de entrenamiento rezaba: “Vallekas no es lugar para nazis”, mientras miembros de la directiva y el cuerpo técnico del club hacían acto de presencia para templar los ánimos con los seguidores radicales.
Zozulya llegó mediada la mañana a la ciudad deportiva a la que accedía entre amenazas e insultos de los radicales allí congregados y, no mucho después, abandonaba las instalaciones por la puerta trasera mientras la situación ganaba temperatura con la aparición de dotaciones de la policía que procedía a disolver a los miembros de Bukaneros concentrados en los alrededores.
No es el primer episodio polémico que protagoniza el jugador, ya desde su misma llegada a Sevilla para fichar por el Real Betis, debido a su marcado activismo político y su directa implicación asociaciones militaristas ucranianas. Tampoco es el primer incidente donde se mezcla política y fútbol en el que participan ciertos grupos, quienes, a pesar de su continua reincidencia y sus actuaciones al margen de la ley, parecen tener carta blanca para actuaciones vejatorias y violentas o para actitudes discriminatorias por razón ideológica.
No corresponde aquí juzgar que discriminaciones ideológicas son aceptables, o con qué tipo de personas sí que está justificada la violencia. Aquí lo que cabe preguntarse es hasta qué punto el aficionado a un deporte o un profesional contratado, tiene que elegir un bando, justificar o esconder sus idearios, pedir perdón o pensar a qué estadio puede ir o por cuál equipo no tendría que fichar.

At Madrid - CD Leganes 16.17

Huesca - Zaragoza


Zaur Sadayev: El caso Zozulya llevado al extremo

Zozulya, todos lo saben, es un futbolista del Betis que en el cierre del mercado invernal fue cedido al Rayo Vallecano para ayudar al conjunto madrileño a salvar la categoría en el tramo final de la competición. Pero a quien la afición rayista, con un marcado acento de izquierdas, ha impedido siquiera debutar con el equipo. No le quieren, según ellos por su ideología manifiesta de derechas.
Sea como fuere, el futbolista ucraniano ha sido amenazado, vejado e insultado, ha tenido que abandonar Madrid y regresar a Sevilla, y ahora mismo se enfrenta a una situación muy incómoda: no tiene equipo, y no podrá tener equipo hasta el próximo verano.
No es el primer caso que sucede algo así. Le pasó a Meunier, le pasó a Zubikarai, e incluso le pasó a Sergi Guardiola. Pero quizá el más exagerado de todos fue el que le pasó a Zaur Sadayev, futbolista ruso de origen checheno, en el Beitar Jerusalem
Unos ultras demasiado ultras
Habría que comenzar señalando que los ultras del Beitar Jerusalem están considerados unos de los más racistas del continente. Pese a ser el equipo más popular de Israel, y contar con una afición de las más acérrimas –similar a la del Maccabi Tel Aviv en baloncesto- sus ultras, apodados La Familia, son famosos por su odio hacia los árabes y musulmanes.
Se da la circunstancia de que La Familia es uno de los pocos casos en que un grupo de ultras es oficialmente reconocido por el propio club que, por decirlo de alguna manera, lo justifica de este modo. Un grupo de ultras con continuas canciones marcadamente racistas, anti árabes, anti palestinas… "Muerte a los árabes" o "Mahoma es homosexual", se les puede escuchar.
En el año 2005 el Beitar Jerusalem fue adquirido por el oligarca ruso de origen israelí Arcadi Gaydamak, conocido traficante de armas y amigo del controvertido presidente checheno Kadyrov, acusado de violación de los derechos humanos. A su vez, Kadyrov era el presidente del Terek Grozny, equipo de la capital chechena.
Como es evidente, la relación entre ambos conjuntos se intensificó, jugando diversos partidos amistosos. Tras uno de ellos, en 2013, el Beitar regresó de Grozni con dos nuevos futbolistas cedidos: el defensa Dzhabrail Kadiyev, y el delantero Zaur Sadayev.
En principio, parecían dos buenos refuerzos para apuntalar el equipo, salvo por un pequeño detalle, que fue el que desencadenó el escándalo: los dos futbolistas eran de religión musulmana. Es decir, intolerables para la afición del Beitar.
El gol más bochornoso
Desde su llegada al Beitar, ambos jugadores fueron recibidos con insultos, escupitajos y cánticos racistas. En cada entrenamiento. Hasta el punto de obligar al club a ponerles una protección las 24 horas del día. Para protegerles, es curioso, de sus propios aficionados.
Pronto los cánticos y las pintadas se dirigieron hacia el club, criticando que permitieran que dos futbolistas de religión musulmana se mantuvieran en la plantilla. Incluso muchos de los aficionados dejaron de acudir al estadio. A finales de febrero varios ultras fueron arrestados y condenados por la exhibición de símbolos de pureza racial, y acto seguido es incendiada la sede del club, provocando daños y quemando documentos, camisetas, objetos de recuerdo…
Mientras tanto, la vida de Sadayev y Kadiyev transcurre extraña, llena de incerteza para dos jóvenes que tan solo tenían la ilusión de jugar al fútbol. Hasta que el 3 de marzo del 2013 se produce el bochornoso episodio.
En un partido en el que el Beitar Jerusalem se enfrenta al Maccabi Netanya, Zaur Sadayev anota su primer tanto. Pero no pudo correr hacia el fondo para celebrarlo. Qué va. Estos habían empezado a silbar, a escupir, y a tirar objetos al campo.
Una parte del estadio comenzó a reprochar aquella actitud, dándole mayor importancia al gol que a cualquier otra cosa, momento en que los ultras del Beitar comenzaron a abandonar la grada, dedicando gestos desagradables a Sadayev, una persona impura a pesar de haber marcado el gol de su equipo.
Sadayev y Kadiyev no soportaron más aquella triste situación, y en cuanto terminó la temporada abandonaron Jerusalén. Y si continuaron en el Beitar hasta junio fue porque ya no podían jugar con ningún otro equipo –lo que le puede pasar ahora a Zozulya.
Tras ellos, toda la directiva, Gaydamak incluido, dejó el Beitar. La Familia, por su parte, fue creciendo en influencia y en peso en las gestiones del club. Hasta el pasado verano, cuando la Policía israelí detuvo a casi 80 miembros del grupo radical, en lo que podría ser el comienzo de su declive.
Un declive necesario en un época en la que el fútbol se está comprometiendo más que nunca –y debe hacerlo- contra el racismo, la violencia, las barreras sociales… para poder disfrutar de lo que realmente debe ser el fútbol: diversión, pasión, alegría.

Los Biris anuncian el cese de su actividad

Los integrantes de los Biris han decidido el cese de su actividad como grupo, por lo que no animarán más en el Ramón Sánchez Pizjuán, donde tienen previsto acudir al encuentro ante el Villarreal a ocupar sus asientos, pero sin alentar al Sevilla. La decisión la han tomado los integrantes del grupo después de que las autoridades los calificaran como “grupo violento”, por lo que obligó al Sevilla a impedir la entrada en el estadio de cualquier distintivo con la simbología “Biris” o “Biris Norte”. Los Biris entienden que si no pueden mostrar sus banderas y sus pancartas en el estadio del Sevilla no apoyarán al equipo andaluz, que defiende la tercera plaza que ocupa ante el Villarreal. "Dado que nuestro grupo no va a poder ejercer la labor para la que existe, suspendemos totalmente nuestra actividad como colectivo hasta que se posibilite la entrada al estadio de la pancarta que nos representa", afirman los Biris en un comunicado
El cese de su actividad como grupo no supone la disolución de los Biris, que seguirán acudiendo al estadio del Sevilla. En realidad, el grupo Biris no está formalizado como peña ni aparece en ningún registro de la entidad andaluza. La normativa de Antiviolencia obliga a los clubes a tener registrados a todos los grupos que desarrollan animación coral en sus estadios. Los Biris tardaron bastante tiempo en entrar en este registro, en el que se apuntaron desde el inicio todas las peñas del Sevilla. Los dirigentes del club se comprometieron a una serie de beneficios para el grupo si no producían actos violentos. Los ataques a hinchas del Manchester City y de la Juventus en las dos últimas ediciones de la Liga de Campeones, los incidentes en la final de Basilea de la Liga Europa ante el Liverpool, así como la reiteración de las denuncias por insultos por parte de la Liga de Fútbol Profesional han hecho insostenible la situación de este grupo de hinchas. El colectivo Biris es numeroso y acoge a aficionados que no son violentos, pero las autoridades han decidido cortar de raíz y aplicar la ley a este grupo de aficionados del Sevilla. Sobre todo, después del ataque a hinchas de la Juventus del pasado 21 de noviembre, con un resultado de tres heridos, uno de ellos grave. De los 14 detenidos por la policía, 11 de ellos eran miembros de los Biris y socios de la entidad. El Sevilla los expulsó de manera inmediata.
La primera plantilla del conjunto andaluz redactó un comunicado en el que solicitaba a la afición el apoyo para este encuentro ante el Villarreal. “Nuestra hinchada es sin duda uno de los grandes pilares en los que se basan los éxitos conseguidos por el club. Todos los que conocemos por dentro al Sevilla sabemos que el espíritu Biri se centra en el amor a unos colores y en el máximo aliento a su equipo y no está relacionado con la violencia”, se afirmaba en el comunicado de los jugadores del Sevillla.
Por último, el colectivo Sevillismo Unido, que engloba a 35 peñas de la entidad, repartirá en los aledaños del estadio 48.500 pegatinas con el lema: “Yo soy Biri”. A pesar de que contenga a un núcleo de hinchas violentos, el espíritu de este grupo es compartido por buena parte del sevillismo. Los Biris siempre han dado un gran colorido al Sánchez Pizjuán con su animación.
Cabe destacar que el Sevilla ha querido aclarar que las bufandas y camisetas que contengan la palabra Biris sí podrán acceder al recinto al ser consideradas prendas de uso personal.

Valencia CF | Los aficionados vuelven a cargar contra la directiva

La abultada derrota sufrida por el Valencia ante el Eibar (0-4) multiplicó las protestas dentro y fuera del estadio de los aficionados locales contra Peter Lim, el dueño del club, y también contra su equipo directivo.
La Curva Nord, que ya había protestado antes del arranque del partido, pero que animó al equipo, fue la impulsora de esas críticas y, a diferencia de otros encuentros, buena parte de los asistentes a Mestalla corearon varias de sus consignas contra Lim y su equipo directivo encabezado por Layhoon Chan, la presidenta ejecutiva.
Al grito de "Mestalla despierta esto es una mierda" los seguidores de esa peña trataron de arrastrar al resto a sus protestas y en el minuto 70 del encuentro casi todos sus integrantes abandonaron la grada y trasladaron las protestas a la calle, justo frente a la tribuna del estadio y la salida del palco.
Tras el encuentro, un dispositivo policial evitó que los cerca de doscientos aficionados que protestaban se acercaran a la puerta del palco.

La LFP identifica a 17 bukaneros por el caso Zozulya

La Liga de Fútbol Profesional (LFP) ya ha identificado ha 17 miembros de la peña de Los Bukaneros, por los incidentes sucedidos el pasado miércoles con Roman Zozulya, según ha señalado Tiempo de Juego de La Cadena Cope. Un primer paso para que como ya anunció hace unos días Javier Tebas, presidente de la LFP, este organismo presente una querella criminal contra los aficionados ultras implicados.
Los hechos se produjeron en el primer entrenamiento del delantero ucranio con el Rayo, después de que el Betis cediera al jugador el día antes. "No está en el Rayo porque el jugador ha tomado la decisión de marcharse a Sevilla, con contrato en vigor, a pensar y eso demuestra que ha sentido y miedo y desde LaLiga vamos a poner una querella para que se investigue a los que han causado esas amenazas y ese miedo", comentaba al respecto Javier Tebas.
El lunes se presenta como el día clave para saber qué ocurre con el futuro de Zozulya, toda vez que que así lo decidieron el Rayo, el Betis, la LFP, la AFE y el propio futbolista en la última reunión. El jugador debe reflexionar durante el fin de semana antes de tomar una decisión. Mientras, la LFP ha iniciado las medidas contra los que provocaron los incidentes, a los que ya ha identificado.
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