Un policía alemán ha sido hospitalizado con una fractura en la espalda después de los múltiples golpes recibidos en una reyerta producida entre aficionados radicales del Bochum, que se midió ayer al Kalrsruher (2-2), en partido de la decimosexta jornada de la Bundesliga. Según confirmaron fuentes de la propia Policía, otros dos agentes resultaron seriamente heridos después de que los ultras patearan en repetidas ocasiones la cabeza y el cuerpo de ambos a la salida del encuentro disputado entre los dos equipos. Tras los sucesos, la Policía arrestó a dos sospechosos, pero afirmó que por el momento no está demostrada su pertenencia a este grupo de radicales. Todo comenzó cuando los agentes de la ciudad de Bochum solicitaron ayuda en el momento en el que los seguidores del Karlsruher fueron desalojados del estadio local. Un policía alemán debió ser hospitalizado por una fractura en la columna vertebral tras enfrentamientos con hinchas violentos al término de un partido de la Bundesliga.
Las autoridades informaron el domingo que otros dos policías también resultaron lesionados al tratar de proteger a su compañero, luego que éste fue derribado por un grupo de hooligans que le propinó patadas en el rostro y cuerpo. Los incidentes se produjeron tras el empate 2-2 entre el local Karlsruhe ante Bochum.
Uno de los agentes sufrió golpes en el rostro, mientras el otro quedó con laceraciones en la mano. El que terminó hospitalizado podría quedar paralítico, se informó.
La policía detuvo a dos individuos, pero no se estableció si estuvieron en el grupo de hooligans o "ultras", como se le conoce en Alemania a los hinchas más violentos.
Partidarios del Karlsruhe fueron expulsados del estadio previo al inicio del partido por pelear y a la salida del recinto se sumaron a 100 hooligans que estaban en los alrededores.
Las autoridades informaron el domingo que otros dos policías también resultaron lesionados al tratar de proteger a su compañero, luego que éste fue derribado por un grupo de hooligans que le propinó patadas en el rostro y cuerpo. Los incidentes se produjeron tras el empate 2-2 entre el local Karlsruhe ante Bochum.
Uno de los agentes sufrió golpes en el rostro, mientras el otro quedó con laceraciones en la mano. El que terminó hospitalizado podría quedar paralítico, se informó.
La policía detuvo a dos individuos, pero no se estableció si estuvieron en el grupo de hooligans o "ultras", como se le conoce en Alemania a los hinchas más violentos.
Partidarios del Karlsruhe fueron expulsados del estadio previo al inicio del partido por pelear y a la salida del recinto se sumaron a 100 hooligans que estaban en los alrededores.
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