El municipal gijonés reunió a 16.500 espectadores, 4.500 más que sus inmediatos perseguidores, Castalia y El Arcángel Fue la mejor entrada de los dos últimos años Nadie se le resiste. El Sporting es un equipo incontestable en el campo, incuestionable en los debates pese a que a algunos sanedrines parecen presentar más oposición que los otros equipos de la Segunda División, y líder en aficionados. Ha ganado cinco encuentros y empatado tres. Es el único equipo imbatido. Es el tercer equipo que más goles ha metido y le han marcado menos goles que a nadie. Y también encabeza la presencia de aficionados en su estadio.Mejor o, al menos, igual que en los mejores momentos de su reciente historia en Segunda División, este Sporting reverdece pasiones en el Gijón más cinematográfico. Cada jornada tiene su reflejo en el número de abonados (más de 13.300 ya). Hasta ahora, todo está saliendo de cine. Basta repasar su cotización en las casas de juego para tomar pulso a su bienestar. Lejos parecen ya los tiempos, al inicio de la Liga, en los que se catalogaba cualquier inversión en el equipo rojiblanco como de alto riesgo. Y nunca en los dos últimos años, los sportinguistas habían contado con tanto apoyo de la grada como el domingo.Dice reiteradamente el presidente Manuel Vega-Arango, y tiene razón, que la afición del Sporting es la mejor de España. Y hay quien dice también que los asistentes a El Molinón no son público, sino afición. Para ver hasta qué punto la fiebre rojiblanca se ha apoderado de la afición basta con echar mano a las cifras. 16.500 espectadores arroparon al Sporting en el partido ante el correoso Racing de Ferrol. La fiebre en rojo y blanco produce situaciones sorprendentes. En la jornada del fin de semana, ningún estadio de Segunda albergó tantos aficionados como El Molinón. En ningún partido se alcanzó esa cifra. Lejos quedan los 12.000 de Castalia y El Arcángel, los 8.163 de Gran Canaria, los 8.000 de Chapín y los 7.000 de Los Pajaritos, que siguieron, esta jornada, de lejos al líder, El Molinón.
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