El color naranja del fondo sur a lo largo de todo el partido fue la manera de protestar de la Curva Nord por el 7-0 encajado hace una semana en Barcelona. Ni un cántico de ánimo hacia los futbolistas dentro ni fuera del estadio, sólo hacia el Valencia CF como institución y hacia el escudo. La Curva se quedó fuera de Mestalla y se pasó la hora y media desde que llegó el autobús del Valencia hasta que arrancó el partido animando en la puerta cero de Mestalla.
Unos 200 aficionados lanzaron cánticos a favor del Valencia y en contra de los futbolistas, hasta tal punto que el ambiente comenzó a tomar cada vez más color y los seguidores estaban cada vez más animados. A todos estos aficionados los vigilaban de cerca un despliegue policial que se multiplicó porque el ambiente enrarecido de los días previos en los que los aficionados fueron a esperar a los jugadores tras la debacle del Camp Nou y la derrota en el Villamarín. Pero la sangre no llegó al río porque la Curva Nord se comportó bien, no hubo ningún sobresalto y tras 10 minutos de vigilancia policial, éstos se retiraron porque todo transcurrió por buen camino.
Mestalla presentó una muy pobre entrada, unos 10.000 seguidores de los que en muchos sectores estaba plagado de aficionados del Barcelona que aprovecharon para ver de cerca al equipo de Luis Enrique. Pero lo importante es que los seguidores chés estuvieron cerca del equipo, no pitaron en ningún momento a sus jugadores. Pero buena parte de culpa de que no hubiera un plebiscito en Mestalla la tuvieron los tres canteranos que estaban sobre el césped porque ellos no tenían culpa de nada e hicieron los posible para que Fran Villaba, Diallo y Zahibo jugaran sin presión y se divirtieran.
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