Mientras todo el Calcio quiere decir ‘basta’ de una vez por todas ante los hechos de violencia, el Atalanta en particular ha dado un buen ejemplo. En lugar de ‘exculpar’ a sus aficionados más radicales, como lamentablemente ocurre en algunos otros equipos, la plantilla bergamasca ha sido la primera en criticar a sus tifosi más violentos. “Nosotros, entrenadores y jugadores del Atalanta, tenemos el deber moral de apoyar pública e incondicionalmente la dura posición adoptada por el presidente Ivan Ruggeri contra los delincuentes que, el domingo pasado causaron incidentes en el estadio de Bérgamo, avergonzando a toda la ciudad”, señala un comunicado publicado en la web del club, en representación de toda la plantilla.
El grupo de jugadores y técnicos del Atalanta asegura que ya no quiere más “a estos delincuentes, ni en el estadio ni en los entrenamientos”, sino que sólo quieren “el apoyo y afecto de los verdaderos deportistas que, el domingo, manifestaron con fuerza su desaprobación ante el comportamiento violento de esa minoría”.
El pasado domingo, el Atalanta-Milan tuvo que ser suspendido por la actitud beligerante de un puñado de gamberros del equipo local que sólo pretendían que el partido no se jugase, sea del modo que sea. Lanzaron bengalas, generaron disturbios en la grada y finalmente rompieron la valla de seguridad que les separaba del campo.
El presidente del Atalanta, Ivan Ruggeri, señaló que estaba dispuesto “a cerrar la curva” si es necesario. Es decir, impedir el ingreso de aficionados al sector en donde suelen situarse los hinchas más ruidosos del equipo de Bérgamo.
“Estoy decepcionado pensando en todos aquellos que no son delincuentes. Espero que la recación popular será tal que limpiará al estadio de esa 'chusma', que necesita tratarse la sesera y que sólo merece estar en un lugar: la cárcel", concluyó Ruggeri.
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