La policía escocesa ya ha remitido a la policía autonómica catalana un informe en el que se detalla que entre 15.000 y 20.000 aficionados podrían llegar a Barcelona, de los que sólo los citados 6.203 disponen de entrada.
El partido de la cuarta jornada de la Liga de Campeones que el miércoles se disputará en el Camp Nou entre el Barcelona y el Glasgow Rangers reunirá a 6.203 aficionados de la entidad escocesa, 5.800 de los cuales estarán concentrados en el tercer anfiteatro del gol sur, según ha informado el club español.
El partido ha sido declarado por la Comisión Antiviolencia como de alto riesgo, principalmente por el numeroso grupo de hinchas que se desplazará a Barcelona y porque los seguidores del Rangers ya cuentan con un importante historial de altercados en campos españoles, como el reciente en el estadio de Osasuna, en Pamlona, donde la temporada pasada se enfrentaron a la policía, o hace dos temporadas en el del Villarreal, con idéntico resultado de incidentes.
La policía desplegará en las próximas horas un dispositivo alrededor del estadio para intentar evitar la reventa de entradas. Hace dos años, los actos vandálicos más importantes se originaron en Benidorm, donde medio millar de vándalos del equipo escocés causaron serios desperfectos en la localidad alicantina.
Aquellos lejanos 70
Aunque el episodio más destructivo de los aficionados del Rangers en campos españoles hay que buscarlo en el año 1972, cuando el Camp Nou albergó la final de la Recopa de Europa entre el conjunto escocés y el Dinamo de Moscú, con victoria final para los escoceses por 3-2 (el Barça cayó en octavos contra el Steaua de Bucarest).
El feudo barcelonista quedó prácticamente arrasado y el comportamiento de buena parte de los aficionados británicos rozó la violencia una vez concluido el partido.
Pero aquel 24 de mayo de 1972 el Camp Nou no fue el único objetivo de la agresividad de los ''hooligans'' del Rangers, con lanzamiento de botellas de vidrio, invasión del campo, rotura de mobiliario, etc. La ciudad de Barcelona, su centro histórico y centros comerciales también sufrieron la barbarie de los seguidores de este equipo de Glasgow.
Treinta y cinco años después, el Camp Nou es un estadio cinco estrellas (junto al estadio de Montjuïc, Vicente Calderón y Estadio de la Cartuja), todos los aficionados tienen localidad de asiento, no se puede beber alcohol ni introducir envases de vidrio y la afición del Rangers sólo representará un 6 por ciento del aforo del estadio del Barcelona.
Además, la policía ya está advertida de cómo se las gastan los ''hooligans'' escoceses, después de las experiencias de El Madrigal y el Reyno de Navarra. Una de estas muestras hay que buscarla en el partido de ida, cuando los seguidores escoceses del Rangers (''Gers'') organizaron un encuentro, sin mucho éxito de afluencia, con los aficionados del Barça.
Los ''mossos'' serán los encargados del control de la seguridad y contará con el apoyo de la policía escocesa para determinar el dispositivo dentro y fuera del estadio, y del seguimiento de los aficionados por la ciudad. Durante esta tarde, en las dependencias de los Mossos aún se estaba acabando de diseñar la labor de control de los aficionados.
El partido ha sido declarado por la Comisión Antiviolencia como de alto riesgo, principalmente por el numeroso grupo de hinchas que se desplazará a Barcelona y porque los seguidores del Rangers ya cuentan con un importante historial de altercados en campos españoles, como el reciente en el estadio de Osasuna, en Pamlona, donde la temporada pasada se enfrentaron a la policía, o hace dos temporadas en el del Villarreal, con idéntico resultado de incidentes.
La policía desplegará en las próximas horas un dispositivo alrededor del estadio para intentar evitar la reventa de entradas. Hace dos años, los actos vandálicos más importantes se originaron en Benidorm, donde medio millar de vándalos del equipo escocés causaron serios desperfectos en la localidad alicantina.
Aquellos lejanos 70
Aunque el episodio más destructivo de los aficionados del Rangers en campos españoles hay que buscarlo en el año 1972, cuando el Camp Nou albergó la final de la Recopa de Europa entre el conjunto escocés y el Dinamo de Moscú, con victoria final para los escoceses por 3-2 (el Barça cayó en octavos contra el Steaua de Bucarest).
El feudo barcelonista quedó prácticamente arrasado y el comportamiento de buena parte de los aficionados británicos rozó la violencia una vez concluido el partido.
Pero aquel 24 de mayo de 1972 el Camp Nou no fue el único objetivo de la agresividad de los ''hooligans'' del Rangers, con lanzamiento de botellas de vidrio, invasión del campo, rotura de mobiliario, etc. La ciudad de Barcelona, su centro histórico y centros comerciales también sufrieron la barbarie de los seguidores de este equipo de Glasgow.
Treinta y cinco años después, el Camp Nou es un estadio cinco estrellas (junto al estadio de Montjuïc, Vicente Calderón y Estadio de la Cartuja), todos los aficionados tienen localidad de asiento, no se puede beber alcohol ni introducir envases de vidrio y la afición del Rangers sólo representará un 6 por ciento del aforo del estadio del Barcelona.
Además, la policía ya está advertida de cómo se las gastan los ''hooligans'' escoceses, después de las experiencias de El Madrigal y el Reyno de Navarra. Una de estas muestras hay que buscarla en el partido de ida, cuando los seguidores escoceses del Rangers (''Gers'') organizaron un encuentro, sin mucho éxito de afluencia, con los aficionados del Barça.
Los ''mossos'' serán los encargados del control de la seguridad y contará con el apoyo de la policía escocesa para determinar el dispositivo dentro y fuera del estadio, y del seguimiento de los aficionados por la ciudad. Durante esta tarde, en las dependencias de los Mossos aún se estaba acabando de diseñar la labor de control de los aficionados.
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